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Opinión

La educación no es una fábrica de emprendedores

Por Nicolás Quiroga

8 de mayo de 2026 - 09:12

Desde un tiempo, organizaciones institucionales y dirigencia política de relevancia, aspiran construir un proyecto cultural de sociedad.

Experiencias en la ciudad, en Catamarca, que deviene del modelo de país en democracia, del menemismo, macrismo y hoy la batalla de las ideas libertarias.

Hay un concepto que se repite como si fuera de sentido común: que la escuela, las capacitaciones tienen que formar emprendedores, con certificaciones municipales, universitarias.

Que si no salís formado y capacitado con una startup en la cabeza, la educación fracasa en tiempos de desempleos.

Esa es una visión neoliberal. Y no es inocente.

1. Educar no es producir capital humano

La educación no puede reducirse a formar oferentes para el mercado. Eso convierte al sujeto en una empresa de sí mismo, donde el fracaso es individual y la responsabilidad es solo tuya.

Educar es formar la condición humana.

Pensar, sentir, crear, ser parte de una comunidad, entender la historia y transformarla.

Dentro de esa formación, claro que está el trabajo y la producción. Pero como una misión entre varias, no como el único destino.

2. Emprender sin industria es resignación

Cuando el Estado abandona la política industrial, el emprendedurismo aparece como discurso de reemplazo. “Si no hay trabajo formal, inventate el tuyo”.

El problema es que el 90% de los emprendimientos son de subsistencia. No generan tecnología, no sostienen cadenas de valor, no pagan salarios dignos. Son autoempleo precario en un país desindustrializado.

Educar para emprender sin política de industrialización es como enseñar a nadar en una piscina vacía. Te da la ilusión de que depende de vos, mientras te sacan el agua.

3. No es compatible con el justicialismo

El justicialismo no parte del individuo aislado. Parte de la comunidad organizada, con el Estado articulando el interés general y el trabajo como derecho social, no como mercancía.

El sujeto justicialista es el trabajador organizado, con derechos, con sindicato, con paritarias. El sujeto del emprendedurismo es el trabajador desorganizado, librado a la ley del mercado.

Perón defendía la pequeña y mediana empresa nacional, pero dentro de un proyecto de industrialización soberana. Con crédito, protección y mercado interno. No con cada uno librado a su suerte.

La conclusión es simple:

Sin sujetos críticos no hay proyecto colectivo.

Sin proyecto colectivo no hay industria.

Sin industria no hay trabajo digno.

La educación no forma emprendedores para que el Estado se retire. La educación forma ciudadanos para que el Estado cumpla su rol: garantizar trabajo, producción y soberanía.

Porque el trabajo no está al servicio del mercado. El mercado tiene que estar al servicio del trabajo y de la comunidad.

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