ver más
Opinión

Justicia Social Educativa, ante la ausencia, deficiencia y/o compromiso del Estado

Por Nicolás Quiroga.

24 de mayo de 2026 - 10:26

Antofagasta de la Sierra nos dejó una enseñanza: el compromiso tiene que ser de toda la comunidad educativa, docentes y familias, (faltaron los gremios)

Es un error o ignorancia hablar de comidas o estigmatizar los sectores vulnerables. El enfoque es de Justicia Social Educativa.

Porque cuando un niño de 4 años llega a la escuela sin desayunar, no está fallando él. Está fallando el Estado.

Cuando un niño no puede concentrarse porque le falta hierro en la sangre, no es un problema de conducta. Es un problema de decisión política.

La Justicia Social Educativa no es una expresión discursiva de política de coyuntura. Es una posición frente a la realidad. Y la realidad es esta: en Catamarca, como en gran parte del país por política libertaria, el punto de partida de nuestros chicos no es el mismo. Y si el Estado no interviene, la desigualdad de origen se convierte en desigualdad de destino.

1. Ante la ausencia y/o ineficiencia del Estado, la educación no puede esperar.

Sabemos que los presupuestos no fueron de tratamiento pormenorizado con responsabilidad, en estos temas tan sensibles para los Justicialistas.

Sabemos que hay prioridades selectivas compitiendo. Pero también sabemos algo más: el cerebro de un niño no espera.

Entre los 3 y los 6 años se forman el 80% de las conexiones neuronales que va a usar toda su vida. Hierro, proteína, yodo, omega-3. Si esos nutrientes no están hoy, mañana es tarde. No hay recuperación mágica en secundaria, menos en universidades, por más convenios (500 becados con universidades privadas) que se publicitan.

Ante deficiente presencia del Estado, al menos nuestro pensamiento crítico no es de resignamos.

Crear conciencia colectiva es nivelar las informaciones publicadas.

Asumimo el compromiso de intentar nivelar la cancha.

Un Plan Nutricional de Primera Infancia no es asistencia. Es inversión neurológica. Es garantizar que el hijo del trabajador rural de Antofagasta tenga las mismas condiciones cerebrales para aprender que cualquier otro niño de la provincia.

2. Justicia Social Educativa es llegar primero donde más falta hace.

No se trata de repartir mal para que todos reciban poco. Se trata de priorizar con criterio técnico y con mirada humana.

Priorizar las salas de 3, 4 y 5 años.

Priorizar las escuelas rurales y las zonas donde el hambre existe.

Priorizar el control de anemia y de crecimiento porque un niño anémico no aprende, por más excelente que sea su docente.

Eso es justicia: dar más a quien tiene menos, no para dar lástima, sino para dar posibilidades.

3. La comida entra por la boca, pero la Justicia Educativa entra por la escuela.

Un plato de comida solo no cambia nada. Pero un plato de comida dentro de la escuela, acompañado de huerta, de taller sensorial, de docente que enseña con eso, se convierte en pedagogía.

Porque acá no vamos a dar comida en silencio. Vamos hacer pedagogía alimentaria, enseñar cuánta proteína tiene la lenteja, porqué el agua es importante para pensar. Vamos a hacer que el niño conozca, valore y cuide lo que come.

Esa es la diferencia entre asistencialismo y Justicia Social Educativa. Una da pescado. La otra enseña a pescar y asegura que haya río.

4. El compromiso es ahora de los catamarqueños, nada es posible esperar de políticas libertarias, por más qué nuestros legisladores "acuerden".

Siempre va a faltar presupuesto. Siempre va a haber otra urgencia. Pero la infancia no puede esperar a que el presupuesto cierre perfecto.

Si esperamos, perdemos una generación. Y una generación perdida no se recupera con discursos.

Por eso todo Plan es un compromiso público. Compromiso de rendir cada peso. Compromiso de comprar a productores locales. Compromiso de medir, evaluar y corregir. Compromiso de que aunque cambie el gobierno, los chicos sigan comiendo y aprendiendo.

Porque la Justicia Social Educativa no depende de quién gobierna. Depende de qué valor le damos a la vida de un niño.

En Catamarca no queremos igualdad de palabras, ni publicar $1.000.000.000, insuficientes y asignados por presión de familias de un pueblo que se reveló. Queremos igualdad de posibilidades reales.

Y esa igualdad empieza en el plato, sigue en el aula y termina en un ciudadano que puede pensar, decidir y construir su futuro.

La Justicia Social Educativa no se proclama. Se cocina todos los días, en cada escuela, con cada niño.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar