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Editorial

Ezeiza no es la salida

15 de mayo de 2023 - 01:05

“La única salida es Ezeiza”, la remanida frase que expresa insatisfacción por la situación del país y que se vuelve lugar común en épocas de crisis económicas como la que se vive actualmente, plantea al exilio como solución a los problemas individuales. La opción es alentada a veces por publicaciones que describen cómo han progresado los argentinos, sobre todo jóvenes, que decidieron mudarse para trabajar en países del denominado Primer Mundo. Las hay también que relatan lo mal que la pasan otros argentinos que fueron a tentar suerte en otras naciones y que, al cabo de un tiempo, deciden regresar.

Hay una tendencia a romantizar el vivir en otros países. Lo real es que hay casos para todos los gustos, según relatan los argentinos que se fueron, sus propias experiencias. Una cosa es mudarse de país con un trabajo asegurado o la ciudadanía que ir a probar suerte, sin ciudadanía y sabiendo que luego de un período corto, habitualmente tres meses, la permanencia en el país elegido se convierte en ilegal. En ese contexto, el argentino la pasa habitualmente mal y decide volver.

Desde 2017 la situación económica del país es grave. Entre ese año y 2019, la pobreza creció del 30 al 40 por ciento de la población, aproximadamente, porcentaje que se mantiene hasta la actualidad. En estos años aumentó la cantidad de argentinos que emigraron al exterior por motivos laborales, pero está muy lejos de ser un éxodo masivo. Es más, los inmigrantes que llegan año a año al país son muchos más que los que se van. Una investigación realizada por Combo Employer Branding, una consultora especializada en búsqueda de empleo, indica que solo el 5% de los centenials (nacidos entre 1995 y 2010) consultados, expresaron su idea de emigrar en el futuro. Más datos: según información estadística oficial, desde septiembre del 2020 al 31 de julio del 2022, los que se fueron de la Argentina por causas laborales suman 11.587. Y solo en 2021 fueron otorgadas en el país 849.717 residencias a extranjeros, que no necesariamente llegaron en ese período, pero de todos modos permiten inferir que la llegada de inmigrantes es más que importante.

Se calcula que en total en Argentina hay más de 3 millones de migrantes, mientras que un millón de argentinos, aproximadamente, están en el exterior. El destino de las migraciones es un dato que debe analizarse. Los argentinos buscan países desarrollados y con mejor calidad de vida. La mayoría de extranjeros en el país vienen de otras partes de América Latina. Más de la mitad procede de Paraguay y Bolivia. Luego, de Perú (9,54%), Venezuela (7,27%), Chile (6,98%), Uruguay (4,23%) y Colombia (3,69%).

Ni Argentina está condenada al éxito, como postula una expresión de un optimismo irreflexivo, ni la única salida es Ezeiza. El futuro se construye con esfuerzo y colectivamente. Y el exilio laboral es una alternativa válida, tanto como quedarse y luchar por alcanzar una vida digna.

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