EDITORIAL

Apremios policiales: investigación deficiente y penas muy leves

miércoles, 15 de septiembre de 2021 · 01:08

Aunque las denuncias por apremios ilegales perpetrados por efectivos policiales en Catamarca son recurrentes, muy pocas de ellas son investigadas a fondo. Un porcentaje mínimo termina con la imputación de los presuntos victimarios y son contadas con los dedos de una mano las que llegan a juicio. Investigar a la policía es un desafío que la Justicia no acomete eficazmente, no importa la abundancia de pruebas que se acumulen en los expedientes.

En los últimos años las condenas en la provincia a efectivos policiales por apremios o violencia contra ciudadanos son apenas tres. En mayo de 2014 un efectivo fue condenado por el juez Rodolfo Bustamante a la pena de 2 años y 6 meses de prisión en suspenso tras ser encontrado culpable del delito de vejaciones agravadas y lesiones graves. En agosto de 2018 otro policía fue condenado a tres años de prisión, también en suspenso, por haberle provocado a un joven triple fractura de mandíbula y traumatismo severo de cráneo. En octubre de 2019 el juez Ramón Porfirio Acuña halló culpables del delito de “severidades” a dos policías que pertenecían a la Comisaría de San Isidro y los condenó a cumplir la pena de 1 año y 6 meses de prisión en suspenso. Las “severidades” fueron agresiones físicas contra dos personas. 

Existen dos causas donde, según las víctimas y sus abogados, hay pruebas suficientes para enviar a juicio y condenar a los culpables de apremios. Una es la que tiene como víctimas a dos artesanas, que denunciaron haber recibido en la comisaría cachetadas, golpes con palo de goma, haber sido colocadas con los pies hacia arriba, y picaneadas en los pechos y en la ingle. La otra es la que tiene como imputados a cinco policías por las vejaciones infringidas a un hombre en la Comisaría Décima en 2015. Por apelaciones de los abogados defensores, los juicios aún no se realizan.

En todos estos casos, los delitos que se les imputan a los policías son leves, y de hecho las condenas son siempre “en suspenso”. 
Tal vez debería la Justicia, además de investigar con más énfasis este tipo de denuncias, ser más dura como una manera de prevenir los apremios o las torturas. Hay una tendencia en la Justicia de otras jurisdicciones en ese sentido. El Ministerio Público de Santa Fe solicitará una pena de 25 años de cárcel para siete policías acusados de haber torturado a dos hermanos en una comisaría de la ciudad de Sunchales, en octubre de 2019, y pedirá seis años de prisión para el comisario a cargo por encubrimiento. El argumento, según la fiscal Gabriela Lema, es que “actuaron como si fueran un grupo de tareas y luego intentaron encubrir y entorpecer la investigación”, algo que suele ser muy común entre la fuerza policial.
Investigación responsable y eficiente de todas las denuncias por apremios ilegales de la policía y agravamiento de las imputaciones, aparecen como recursos que pueden servir para prevenir y castigar con la severidad que los casos ameritan a la brutalidad policial, un mal recurrente que debe eliminarse de raíz.

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