En el caso de Catamarca y otras provincias periféricas en materia de producción industrial, resulta necesaria la restitución de beneficios impositivos.
A propósito del Día de la Industria, que se celebró el pasado martes, la Unión Industrial de Catamarca (UICa.) emitió un comunicado en el que aludió a que los empresarios son “optimistas” respecto del futuro del sector. Pero seguidamente aclaró que ese optimismo es más bien “por genética” y no tanto fundado “en datos objetivos”.
Lo cierto es que la industria viene de varios años de caída. En los 4 años de Cambiemos el PBI industrial solo creció durante 2017, pero globalmente durante ese período perdió un 4%. Ya en el segundo gobierno de Cristina Kirchner hubo un amesetamiento de la evolución de la producción industrial, con crecimiento apenas similar a las tasas vegetativas. El último crecimiento explosivo data de 2011, cuando se incremento un 8,6%, evolución similar a la del período 2003-2010, con excepción de los años 2008 (creció un 3%) y del 2009 (0,1%).
La situación actual, con la pandemia en curso y una caída de la actividad económica general, incluida la industria, no es muy halagüeña. Pero hay algunos indicios que habilitan cierto optimismo. En los últimos meses el PBI industrial está repuntando respecto de los primeros meses de la cuarentena, aunque está aún por debajo de los registros de los mismos meses del año pasado. Además, la reestructuración de la deuda con los acreedores privados otorga mayor previsibilidad para el diseño de un plan sustentable de desarrollo. Finalmente, el actual Gobierno parece tener una mirada más “amigable” para la industria que el anterior, que priorizó en su plan de gestión a los sectores primario y de servicios por sobre el industrial.
En el caso de Catamarca y otras provincias periféricas en materia de producción industrial, resulta necesaria la restitución de beneficios impositivos.
En coincidencia con el Día de la Industria, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kufas, hizo una serie de anuncios que fueron recibidos con agrado por el sector empresario. Por ejemplo, el lanzamiento de una línea de créditos por 455.000 millones de pesos con tasas de interés de fomento y plazo a 10 años; la creación de un sistema de Banca de Desarrollo que coordine la oferta de financiamiento: un plan de desarrollo de proveedores industriales y tecnológicos; un programa de Aportes no Reembolsables (ANR) del Ministerio de Desarrollo Productivo; y la puesta en marcha de un Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales, entre otros anuncios.
Son aportes muy interesantes para el inicio de un proceso, pero quedan pendientes, como bien lo hicieron saber las cámaras empresarias vinculadas al sector, algunas demandas que requieren de medidas estratégicas, entre ellas una reforma impositiva que simplifique el sistema y deje de asfixiar a las pequeñas y medianas empresas.
En el caso de Catamarca y otras provincias periféricas en materia de producción industrial, resulta imprescindible la restitución de beneficios impositivos, una reivindicación que requiere de un fuerte acompañamiento político para que el Gobierno central los admita como herramienta promocional para el sector.n