Y triunfó “la lógica” nomás... esa suerte de “Reality” que se interesó más por los valores del “espectáculo” (¿?), que por los valores y funciones que tiene la música y sus intérpretes. Claro, pareciera que sangro por la herida (no figuro ni a los 200), mas quiero aclarar que:
nunca entré en competencia, ni antes, ni después... nunca pedí que me votaran...mas sí pedí, exigí, que me “botaran” (que me quitaran de dicho concurso), porque jamás me pidieron autorización para usar mi nombre e imagen, y jamás se tomaron la molestia de hacerlo. Lo que habla a las claras de que nunca tuvieron interés por los artistas. Y digo en plural porque no fui el único en elevar este pedido a quien correspondía. Por ende, está claro que fuimos ignorados.
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El Poncho 2018, bajo la lógica del mercado
Varias cosas me llamaron mucho la atención... no había data de ninguno de los artistas (para votar, digo, solo una foto y el nombre de pila o artístico), y quiero aclarar que se nos pedía currículum para la propuesta artística, o sea que nadie sabía ni siquiera qué hacían los artistas, si eran solistas, dúos, tríos... o a qué especie dedicaban su arte... chamamé, afro-peruano, fusión... por citar algunos. Lo que también habla a las claras de que nunca existió un interés artístico en esta compulsa, para que al escenario suban las propuestas nuevas o de gran trayectoria que engalanen el escenario mayor.
Solo existió el interés de “pasarle la pelota” al público, que nunca fue popular, fue reducido a solo aquellos que tengan un perfil de Facebook y que avalaron por 8 mil votos diarios, incomprobables hasta hoy, solo mostrando parcialidades de votaciones, sin conocer (el público) de qué “universo” se hablaba. Claro, esto dejaría expuesto quizá que no eran tantos (tal vez en esto me equivoque). Tal vez tienen pensado mostrar el escrutinio para que todos lo vean.
Con respecto a la forma de votar en el muro de un usuario de Facebook, vi, con asombro, como “J.C. Andra” creaba un perfil “trucho” de Facebook y votaba sin ningún inconveniente, sin que se cumpliera la regla de que tenían que tener un año de antigüedad cada perfil para poder votar. Si esto es así la compulsa debería declararse nula.
Claro, todo esto iría en desmedro (la anulación, digo) de aquellos artistas que participaron en ésta, aceptando las reglas de juego y a quienes felicito por haber logrado el objetivo, y les deseo ¡mucha merd! (así se dice en el ambiente artístico para desearle lo mejor al otro, viene de la época de Moliére, donde se sabía que estaba lleno el teatro, cuando la entrada estaba llena de heces de caballo).
Pero quiero dejar en claro esto porque he visto discusiones entre artistas que me entristecieron, porque ése es el fruto de este mecanismo que nos dividió… quizás para triunfar, como manda la vieja enmienda.
Ojalá les paguen los cachet que pidieron, ya que también es un mecanismo sistemático que se viene implementando desde hace años, no solo esta gestión, que es la de obligarte a decidir tocar por una rebaja considerable a lo que se pidió… lo que hizo que cada artista local, “infle” su cachet para poder cobrar “pos rebaja” el mínimo digno de un artista.
Los leí quejarse de que un grupo de prestigio de años, de los 50 años que tiene la fiesta, pedía $75.000 y que eso era “irrespetuoso”. ¿Con qué argumentos se habla de irrespeto? ¿No lo valen? ¿O acaso no son irrespetuosos los cachet de los artistas nacionales que van entre $150.000 y $800.000?
¿O será, como declaró otro funcionario del área que corresponde, que éstos son los que convocan?
Otra cosa llamativa es ver que en el resultado de la compulsa de 40 artistas elegidos por la “gente” no haya ninguna mujer (ya los veremos manoteando e invitando a mujeres al escenario para subsanar el error); qué pena no haber previsto esto en las bases del concurso, ya que lo que se escribe con la mano se borra con el codo. Veo que hablan del lugar que se merecen las mujeres y no previeron que esto podía pasar, ya que el patriarcado está muy presente en nuestras comunidades, y es todo un aprendizaje que debemos tener como sociedad. El de cambiar la historia, ¿o no?
Sigue pareciendo, mal que les pese, que esta genial idea nació para sacarse de encima las críticas, de las que jamás podrán despojarse, ya que quedarán en la historia de los que jamás tuvieron interés por el hecho cultural, y por una gestión que se precie de tal.
¡Triunfó la lógica del mercado, señores! Y aquellos artistas que tienen trayectoria y demás seguirán creando y creciendo aunque no suban al escenario mayor por ahora, ya que las gestiones pasan y algunas muy pronto, mas la condición artística y la creatividad seguirán vivas siempre aunque se les dé la espalda.
No temo no tocar más mientras esta gestión dure, seguramente pasaré a la proscripción, mas no me molesta ser libre y soberano. ¡Feliz Poncho 2018! Lo deseo de corazón.
Eduardo Antonio Sosa
DNI 21.682.981
Músico, docente, arreglador,
compositor y guitarrista