viernes 10 de abril de 2026
EDITORIAL

Impulso a la democracia sindical

Por Redacción El Ancasti

Una de las características esenciales del sindicalismo en la Argentina es la perpetuidad en los cargos gremiales que ostentan sus representantes. Es que, bajo la fachada de elecciones libres de autoridades sindicales de tanto en tanto, los sindicatos se presentan a sí mismos como estructuras en las que tiene plena vigencia la democracia. Pero en la gran mayoría de los sindicatos, los estatutos están diseñados para hacer tan complejos los caminos legales a las listas opositoras que desafían a la conducción, que en la práctica la renovación de autoridades a través de la libre decisión de los afiliados parece una misión imposible.

Por caso, algunos estatutos de sindicatos obligan a que las listas que participen de las elecciones para renovar autoridades estén integradas por afiliados con antecedentes en cargos directivos, lo que torna ilusoria la posibilidad de que dirigentes nuevos puedan acceder a cargos de conducción.

A nivel nacional, la lista de dirigentes históricos está encabezada por el catamarqueño Luis Barrionuevo, que hace 38 años que conduce a los gastronómicos. Ocupa ese lugar de “privilegio” luego de que Ramón Baldassini dejase la conducción del Foecyt, que ocupó durante 53 años.

Lo siguen Omar Viviani, de taxistas (34 años), Carlos West Ocampo, de Sanidad (32 años) y Armando Cavalieri, de Comercio (31 años).

En Catamarca el caso más paradigmático es el de Pedro Carrizo, que hace más de tres décadas que es secretario general de la UTA. Y fue líder de la CGT local por un tiempo algo menor.

En este contexto, debe aplaudirse la decisión adoptada por los trabajadores del municipio capitalino en el sentido de modificar el artículo 23º del estatuto del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) para ponerle límites a las reelecciones en ese gremio. Cabe aclarar que tal reforma fue promovida por el propio secretario general del SOEM, Walter Arévalo, lo que transforma a la iniciativa como un gesto más valioso aún.

La reforma establece que el secretario general solo podrá sea reelegido una vez en el cargo.

El SOEM, como la inmensa mayoría de los sindicatos locales y nacionales, supo tener en su conducción a los mismos hombres durante mucho tiempo. En este caso puntual, el dirigente Justo Francisco Barros fue máxima autoridad gremial durante 28 años, hasta que el propio Arévalo logró desbancarlo luego de la intervención del gremio por parte del Ministerio de Trabajo de la Nación.

No es la única reforma democrática del estatuto: también se aprobó otra que le garantiza a la cabeza de las listas que pierde los comicios del gremio un lugar en la Junta de Fiscalización del sindicato.
Este tipo de reformas, que deberían ser imitadas por todos los gremios, no garantizan por sí solas una gestión transparente y representativa de los derechos de los afiliados, pero si constituyen avances imprescindibles para democratizar estructuras anquilosadas, cerradas normalmente a la participación y proclives a los manejos turbios y burocráticos.

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