domingo 20 de septiembre de 2026
|| CARA Y CRUZ ||

El sueño laboral supremo

Por Redacción El Ancasti
En la edición de ayer se publicaron las manifestaciones de la representante de una agencia de empleo que trabaja en Catamarca, quien dio cuenta de un fenómeno más preocupante en momentos en que el desempleo vuelve a ser uno de los problemas sociales principales: es muy difícil conseguir personal capacitado para cubrir los puestos que se demandan. La necesidad de trabajar, indicó Roxana Costilla, es alta, pero los aspirantes no se ajustan a los perfiles que requieren los empleadores del sector privado. La franja de mayor demanda va de los 19 a los 25 años, pero es justamente en ese grupo donde hay mayores inconvenientes de capacitación. Recursos humanos locales son desplazados por personas de otras provincias debido a esto. "Un caso puntual es el de una multinacional que requería un profesional en manejo de recursos humanos y grupos. No pudo seleccionar a un profesional local y tuvo que traer un joven de 24 años de Córdoba", ilustró la mujer. De 1.800 currículums que la agencia de empleos Recursos Humanos Catamarca recibió en los últimos tres meses, la mitad quiere trabajar "de cualquier cosa" y el resto se divide entre los que no tienen experiencia, pero sí, por ejemplo, cursos, y profesionales que no consiguen empleo.





Costilla mencionó específicamente el desfasaje entre la formación que se obtiene en Catamarca y los trabajos disponibles en la provincia, un problema que se arrastra desde hace décadas y es uno de los indicadores del fracaso del sistema educativo en todos sus niveles. No se trata, por supuesto, de coartar vocaciones, pero no existen políticas concretas para alentar la capacitación en las actividades que el mercado laboral provincial requiere. "La Provincia, la Universidad y el sector privado no preparan a los jóvenes; van de forma paralela. En la UNCA enseñan carreras que no siempre son las requeridas en el mercado laboral", consideró. El Estado es el sueño laboral supremo. "Los chicos no estudian y sueñan con ser empleados del Estado. Son muy pocos los que logran dimensionar las posibilidades que les da el sector privado", dijo al respecto.





Las deficiencias del sistema educativo se concatenan con la competencia del Estado provincial hace a los tomadores de empleo del sector privado, totalmente contradictoria con la insistente prédica sobre la necesidad de generar empleo por fuera de la administración pública. El Estado tienta permanentemente a los trabajadores capacitados de la actividad privada, que no cuenta con mecanismos para competir: los niveles de exigencia en el sector público son muy bajos, los regímenes de vacaciones y francos mucho más laxos y las remuneraciones, desvinculadas de criterios racionales que tengan que ver con el rendimiento, más altas que las que puedan ofrecer emprendimientos que necesariamente deben contemplar el equilibrio económico y financiero para sostenerse. En los hechos, el Estado desarrolla una política de "vaciamiento" de los cuadros más idóneos del ámbito privado, cuya formación cuesta tiempo y dinero. La  contradicción es palmaria: mientras se verbaliza la intención de alentar la creación de trabajo genuino en el sector privado, no se coordinan políticas educativas consistentes con las características del mercado laboral local y, lo que es más grave, el sector público arrebata trabajadores competentes a los privados.
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