miércoles 19 de junio de 2024
EDITORIAL

Fiesta, no martirio

Por Redacción El Ancasti
Las deficiencias de tipo estructural que padece el Estadio Bicentenario han tenido diversas derivaciones: polémicas técnicas, políticas y deportivas, pero también otras indirectas, como la impensada reactivación del desasosiego de los vecinos que viven en las inmediaciones de la Liga Catamarqueña de fútbol, a raíz de las consecuencias que tiene la proliferación de partidos de todas las categorías en ese escenario.

Es que cada evento deportivo que se desarrolla en la vieja cancha del norte de la ciudad suele traer como efectos no deseados la aglomeración de personas, desmanes, incidentes de todo tipo, bombas de estruendo y hasta, en algunas circunstancias, daños materiales a las viviendas y vehículos de los vecinos.

Cuando el Coloso de la Loma fue inaugurado en 2010, las familias que habitan en las proximidades del estadio de la Liga respiraron aliviados. Se terminaba una etapa para una cancha que tiene ya cien años. El predio, que cuando fue inaugurado el siglo pasado se encontraba en las afueras de la ciudad, actualmente se encuentra en una zona densamente poblada, incompatible para la convocatoria de multitudes. 

Las propias autoridades, tanto del ámbito deportivo como comunal, han admitido la inconveniencia de la ubicación. En julio del año pasado, el intendente Raúl Jalil señaló públicamente que el estadio de la Liga había cumplido su ciclo. Lo hizo al momento de que el municipio capitalino le presentó a la Comisión Directiva de la Liga un proyecto por el cual se planteó un cambio directo de inmuebles, quedando el predio del Malvinas Argentinas para que el municipio le dé un uso distinto al que ahora tiene, demoliendo las instalaciones existentes, a cambio de construir un nuevo estadio para seis mil personas en el sector sur de la ciudad.

En los fundamentos del proyecto se puede leer: "Sin duda el crecimiento de la ciudad le quitó funcionalidad a la ubicación de la actual cancha, razón por la cual con criterio urbanístico y de mejoramiento de los usos del suelo es que este municipio propone que el mencionado inmueble sea transferido en dominio a la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, y como contraprestación la Municipalidad propone otorgar en dominio una superficie de aproximadamente 16.946 metros cuadrados en el Parque Sur, con la construcción total de una cancha reglamentaria de fútbol con capacidad para 6.000 personas, construida de acuerdo con las normas reglamentarias de la FIFA, con más su iluminación”. 

La iniciativa no prosperó, mucho menos luego de que se conociera la clausura del Bicentenario que obligó a mudar los partidos de todas las categorías a la vieja cancha de la Liga.

El padecimiento de los vecinos que habitan en las inmediaciones del estadio del norte capitalino lleva décadas. No hay vida normal posible en ese sector de la ciudad los días de espectáculo deportivo, al menos durante el mismo y las horas anteriores y posteriores. Un motivo adicional para encarar con energía la recuperación del gran estadio del que dispone Catamarca en un predio alejado de los sectores urbanizados, lo suficiente para que cada partido de fútbol sea un motivo de fiesta y no un martirio para decenas de familias.
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