martes 15 de septiembre de 2026
EDITORIAL

Peligrosa flexibilización

Uno de los graves problemas del sistema de salud en la Argentina, que se viene arrastrando desde ...

Por Redacción El Ancasti
Uno de los graves problemas del sistema de salud en la Argentina, que se viene arrastrando desde hace años y que nunca ha sido dimensionado en su verdadera magnitud, corre el riesgo de agravarse en el futuro a partir de una medida adoptada por el gobierno nacional.

El viernes pasado, mediante una resolución, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat) introdujo medidas de flexibilización en el Sistema Nacional de Trazabilidad, que monitorea la distribución de remedios a los efectos de evitar ventas en negro, adulteración de productos y fraude al Estado con la presentación de troqueles falsos destinados a cobrar subsidios. 

La flexibilización venía siendo solicitada por los grandes laboratorios con el objeto de reducir el número de productos a los que se les hace el mencionado seguimiento y de esa manera bajar sus costos.

La resolución de la Anmat sacó del seguimiento a casi cien principios activos de remedios de mucha circulación y añadió otros de escasa demanda. 

Según las estadísticas oficiales, en el mercado de los medicamentos se venden aproximadamente 70 millones de unidades por mes. Hasta ahora, más de siete millones eran monitoreados, pero desde el viernes la mitad dejará de estar bajo ese régimen.

Entre los principios activos que quedan de ahora en más sin seguimiento se encuentran once psicotrópicos de gran demanda que habían sido incorporados al sistema en enero de 2013. Son principios activos de medicamentos como Alplax (Alprazolam), Lexotanil (Bromazepan), Rivotril (Clonazepan) y Rohypnol (Flunizepan).

Los controles establecidos en el sistema de trazabilidad le otorga garantías a los pacientes, pues evita que remedios adulterados o falsificados se comercialicen como si fuesen legales.

El sistema de trazabilidad permite conocer el origen, la ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de toda la cadena de distribución, incluyendo laboratorios, distribuidoras, operadores logísticos, droguerías, farmacias y establecimientos asistenciales.
El sistema empezó a implementarse luego de que se conociese el caso denominado "la mafia de los medicamentos”. El fraude consistía en el cobro de subsidios a través de la presentación de troqueles falsos por tratamientos complejos que nunca se realizaron y medicación que nunca se suministraron. Por este caso fueron condenados el secretario general del gremio bancario, Juan José Zanola, y el titular de la droguería San Javier, Néstor Lorenzo.

Según datos del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, el 12 por ciento de los remedios se venden en espacios sin ningún tipo de control, entre ellos a través de internet.
No hace falta argumentar demasiado para comprender los enormes peligros de consumir medicamentos adulterados o falsificados. No es lo mismo adquirir indumentaria falsa que antibióticos o psicotrópicos de la misma condición.

El abaratamiento de los costos de los laboratorios, cuyo negocio de por sí es altamente rentable, no puede ser un argumento para debilitar los necesarios controles y monitoreos en productos tan sensibles como los medicamentos.
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