miércoles 29 de abril de 2026
CARA Y CRUZ

Desalojo lleno de controversia

Entre los muchos asentamientos ilegales que pululan en Capital y Valle Viejo...

Por Redacción El Ancasti
Entre los muchos asentamientos ilegales que pululan en Capital y Valle Viejo, gran parte de los cuales siguen en pie y son auténticos enclaves de inseguridad, el denominado Valle Hermoso, ubicado a un margen del río del Valle, en el Camino de la Virgen, constituye un caso particular. A diferencia de la mayoría, una parte del asentamiento ya es prácticamente un barrio: hay casas de material, algunas con cocheras y cercos perimetrales. Y lo más importante, cuentan con servicios de luz y agua, es decir, no están "colgados” de las redes, sino que son clientes regulares de esas empresas. Hace 10 años que al menos la mitad de las 60 familias de Valle Hermoso viven allí. Se instalaron durante el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral y consiguieron que el actual gobierno los provea de los servicios públicos esenciales, además de las promesas de cesión de las tierras y de urbanización que les hicieron algunos funcionarios. Pero ayer todo eso quedó en la nada. La Justicia provincial ordenó el desalojo de todo el asentamiento, en respuesta a requerimientos realizados por la Fiscalía de Estado, que alegó la "preservación del patrimonio de la Provincia”, y la Secretaría de Seguridad, para la que primó el hecho de que se trata de "tierras inundables”. Según el abogado Sebastián Vergara, defensor de las familias desalojadas, lo que el Gobierno pretende es construir allí un Hogar de Niños. Aunque también aludió a la pretensión de resolver cuestiones relativas a la inseguridad y la "conflictividad social”.

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Y como era de prever, el desalojo fue marcadamente violento. El oficial llegó a cumplir la orden junto a Infantería, Caballería, el Grupo Kuntur y personal de tres comisarías. Si bien la mayor parte de la gente protestó amargamente por la medida, no opuso resistencia; pero hubo algunos que se atrincheraron en sus casas y hasta amenazaban con prenderse fuego si los sacaban de allí a la fuerza. "Yo necesito que me den una solución, con mis hijos no vamos a salir, con tanto sacrificio que hicimos para levantar esto. Muertos nos van a sacar”, gritaba la esposa de un hombre que ya había anticipado que se iba a quitar la vida frente a todos. Ninguno de los habitantes del lugar había sido advertido del desalojo, de allí que estaban estupefactos y reaccionaron con tanta angustia y bronca. Pero además, la sorpresa fue porque todos ellos, aún cuando admitían su condición de ocupadores ilegales de las tierras, sentían que iban camino a la legalidad merced a los compromisos oficiales. María Carrizo, una de las desalojadas  tras 8 años que vivir allí, contó lo siguiente: "Existió un compromiso por parte de los funcionarios. Luisa Pérez, la (ex) secretaria de Lucía Corpacci, siempre nos daba una solución a nuestros reclamos porque hablaba con los ex ministros (de Servicios Públicos) Julio Molina y Gustavo Aparicio. Y fue Aparicio quien nos gestionó ante la EC SAPEM la colocación de los medidores de luz”. ¿Cómo iban a suponer que seguían en la clandestinidad?
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En estas cuestiones radica el carácter controversial del desalojo. Hace una década que la gente vive en el lugar, que construyó casas y formó un hogar, instaló servicios y de un día para otro fue echada a la calle, sin aviso previo ni una intimación formal. El Gobierno ya les había reconocido derechos en forma indirecta al suministrarle servicios de energía y agua -que ayer fueron cortados simultáneamente con el operativo policial-, pero paradójicamente es el mismo Gobierno el que pide el desalojo a la Justicia. Frente a Valle Hermoso, del otro lado del río, se levanta un asentamiento mucho más reciente, el Santa Lucía, sobre el cual nada se dice. También son tierras fiscales e igualmente inundables. Es inevitable, en consecuencia, que las familias desalojadas perciban que existe una situación de privilegio en perjuicio de ellas. Por todas estas razones es que ayer a la tarde un grupo de desalojados fue a protestar en la esquina del domicilio de la primera mandataria y anoche, al cierre de esta edición, permanecía en vigilia frente a Casa de Gobierno, custodiados por un grueso cordón policial. Alguien deberá darles una respuesta.

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