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Editorial

Un nuevo amanecer

3 de abril de 2016 - 04:03 Por Redacción El Ancasti

Un episodio trágico y doloroso se transformó, por obra y gracia de la solidaridad, en un gesto de amor que se propone sembrar, en el mismo espacio que fue escenario de tanta congoja, una semilla de esperanza para que fructifique y se esparza como una brisa refrescante.

El primer día de enero de este año, el niño Marquitos Romero, de 12 años, sufrió un grave accidente en la localidad de El Rodeo. Fue internado de urgencia en el Hospital de Niños. Allí, mientras peleaba por su vida junto a su familia y amigos, recibió una atención comprometida y eficiente por parte del personal médico, de enfermería y administrativo.

Al cabo de doce días, Marquitos falleció. Muchas personas que siguieron de cerca aquellos momentos de angustia, entre ellos sus padres y su hermano mayor, valoraron la humanidad de quienes trabajaron arduamente para intentar la proeza de la recuperación.

Pero también advirtieron que el hospital necesita del aporte comunitario para cubrir necesidades de insumos, materiales y equipamientos. Y que la puesta en marcha de acciones solidarias destinadas a llenar estos vacíos no implica desobligar al Estado de la responsabilidad de garantizar la calidad de la salud pública.

Este fue el origen de la campaña solidaria "Catamarca por los Niños”, lanzada el viernes pasado, que tiene como propósito adquirir un tomógrafo para el Hospital. La carencia de este costoso aparato lo sufren los chicos que requieren de estudios complejos y que, en estado grave de salud, deben ser trasladados al Hospital San Juan Bautista, con el riesgo que tales movimientos implican.

Además de la familia de Marquitos, impulsan esta campaña varias instituciones educativas, la Orden de los Franciscanos, la Asociación Catamarqueña de Atletismo y personas de buena voluntad.  

Los organizadores de esta movida han habilitado una caja de ahorro en el Banco de la Nación Argentina para que todos los catamarqueños puedan sumar su aporte con este loable propósito. Según explicaron los mentores de la campaña, la suma a reunir –el precio del costoso aparato- alcanza los cuatro millones y medios de pesos, según el actual valor del dólar. 

El monto parece exorbitante, pero la naturaleza solidaria de los catamarqueños permite albergar esperanzas respecto de que el objetivo no es inalcanzable. Para graficar las expectativas que tienen los impulsores de "Catamarca por los Niños”, señalan: "Para cumplir nuestro objetivo hoy necesitamos $4.500.000, es decir que si cada habitante de la provincia pone $10 pesos ya lo conseguimos". 

Además del aporte voluntario de cada ciudadano que deposite una determinada suma de dinero en la caja de ahorro, se organizará un megaevento, que durará todo un día, para hacer una colecta masiva, y también habrá colectas en el interior de la provincia.

La campaña anunciada el viernes representa un ejemplo de cómo es posible convertir el dolor en acción solidaria, en fuerza vivificante que le da un sentido nuevo a la existencia, en un nuevo amanecer luego de la oscura noche del dolor inevitable. 





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