La Procuraduría de ese país se reunió con un grupo de fiscales argentinos y les transmitió que no remitirán la información esperada si no hay garantías de que quienes declaren gozarán de inmunidad.
La información sobre los sobornos pagados por la firma
Odebrecht en la Argentina deberá atravesar una compleja encrucijada
político-jurídica antes de desembarcar en nuestro país. La Procuraduría General
de Brasil hizo ayer pública por primera vez su exigencia: el material sólo
llegará hasta la Argentina si las autoridades se comprometen a no iniciar
procesos judiciales contra los ejecutivos de la empresa que brindaron la
información.
En la práctica, la exigencia pronunciada ayer en conferencia
de prensa por Vladimir Aras, el secretario de Coordinación Internacional, hace
"casi imposible" que se llegue a un acuerdo, confesó una fuente
judicial tras el encuentro que duró poco más de dos horas. La reunión fue tan
introductoria que los brasileños ni siquiera llegaron a plantear este
requerimiento en el diálogo entre las partes.
Pero el fiscal brasileño fue muy didáctico ante los
periodistas. "Voy a poner el ejemplo concreto de lo que ocurrió con Cabo
Verde, cuya legislación no permitía el acuerdo de lenidad", dijo.
Ellos -explicó- pusieron por encima del cumplimiento de las
leyes de su país a la convención contra la corrupción de las Naciones Unidas,
"a la que adheríamos ambos países".
Esa convención de la ONU -continuó- permite a los países con
problemas en su legislación como Cabo Verde o la Argentina respetar el acuerdo
firmado entre Brasil y los empresarios que incluye la cláusula de
"lenidad" que garantiza inmunidad judicial para los ejecutivos que
pagaron sobornos.
Sergio Rodríguez, el fiscal que encabezó la delegación
argentina, expresó el contrapunto en diálogo con LA NACION: "La convención
de la ONU prevé que los países pueden avalar los acuerdos firmados en otros
países siempre que respeten su ordenamiento legal interno. Tenemos que
analizarlo conforme a nuestras leyes porque el acuerdo que firmaron con
Odebrecht no es coincidente con nuestro sistema".
Después de este desencuentro, los fiscales argentinos
regresaron anoche a Buenos Aires, a la espera de una convocatoria para un nuevo
encuentro en las próximas semanas.
¿Por qué el acuerdo es impracticable en estas condiciones?
Porque la legislación argentina exige a los fiscales perseguir siempre a los
individuos que cometen delitos, es decir, iniciarles procesos más allá de su
colaboración con la Justicia.
La ley del arrepentido, única herramienta para este tipo de
casos, presenta otras limitaciones, como una reducción de la pena hasta la
mitad, pero siempre con una acción judicial contra el delator que, en este
caso, serían los empresarios que le pagaron los sobornos a los funcionarios
argentinos.
La reunión tuvo otros ejes. Se analizaron, en primer lugar,
los pedidos realizados por fiscales y jueces argentinos para obtener la
información; todos están activos y son analizados en este momento por los
funcionarios brasileños, informaron fuentes judiciales.
Pero cuando llegaron al tema de Odebrecht, los brasileños
sólo brindaron información introductoria. Ni siquiera mostraron a los
argentinos los acuerdos de "delación premiada" que generaron el 99%
de la información sobre la investigación del Lava Jato en Brasil.
En esas declaraciones, además, aparecen varias menciones a
las operaciones ilegales realizadas en la Argentina. La compañía brasileña ya
confesó ante la justicia de Estados Unidos que pagaron al menos U$ 35 millones
de sobornos en nuestro país.
El fiscal Aras aclaró ayer que 16 de los 77 ejecutivos que
se sometieron a la "delación premiada" mencionaron a otros países.
Recién esta semana su equipo analizará esas declaraciones
para enviar el fragmento correspondiente a cada uno de los países que acordó la
cooperación con la procuración brasileña.
Para la Argentina, esta fecha será determinante porque una
vez que el material esté listo, los fiscales argentinos volverán a reunirse con
sus pares brasileños. En ese encuentro se prevé que hablarán sobre los términos
específicos en que puede ser liberada la información.
Los fiscales argentinos ya estudiaban todas las posibilidades,
aunque remarcaron la complejidad del asunto que, todavía no está claro cómo ni
quién debería plantearlo, en el caso de que se aceptaran las condiciones de
Brasil que ofrece un beneficio extraordinario para los ejecutivos de la
empresa.
Tampoco dejaron en claro si el acuerdo incluye, además del
acceso a la información de las declaraciones, cooperación complementaria de
esos ejecutivos para ser interrogados por los fiscales argentinos en busca de
más información sobre los funcionarios.
Pero la información, además, tiene que saltar otras barreras
administrativas en esta capital. Ningún papel de Odebrecht saldrá de Brasil sin
la autorización del Tribunal Supremo Federal (equivalente a la Corte Suprema en
nuestro país), que decretó el "sigilo" de los datos, es decir, que la
información ahora no está liberada y quedará reservada hasta nuevo aviso.
Los fiscales argentinos confiaron en que este tiempo puede
resultar útil para volver a esta capital dentro de algunas semanas para
discutir nuevos términos del acuerdo. Sin embargo, la sensación que dejó el
encuentro, según confió una fuente judicial, es que los brasileños defenderán
las delaciones firmadas con Odebrecht hasta último momento. Y agregó que si
incumplen el convenio firmado con Odebrecht perdería credibilidad la
herramienta que los eyectó como un ejemplo en el mundo.