Tras un intenso debate, las diferencias se dejaron de lado y
la conclusión fue unívoca: Cambiemos debe mutar su ropaje de coalición
electoral y parlamentaria para madurar, de ahora en más, en una efectiva
coalición de gobierno. Ya no hay más margen para "errores no
forzados", advirtieron. Además reclamaron que en los distritos donde no
haya lista de unidad se hagan internas, como en la Capital Federal.
Al plantear que lo ideal sería que Cambiemos se amalgame en
todo el país con vistas a las próximas elecciones legislativas y que, si no hay
acuerdo en algún distrito, se debe dar lugar a primarias, buscaron hacerle un
guiño inequívoco a la UCR porteña, que brega para que Martín Lousteau le
compita a Pro en la ciudad como candidato a diputado nacional.
Éstos serán los rasgos esenciales del documento final que se
conocerá hoy, cuando finalice la cumbre. Aún así, anoche persistían las
diferencias en cuanto al tono.
De lo que no hay dudas es de que se ratificará la
pertenencia de la UCR a Cambiemos. Eso no se discute. "Cambiemos
representa un modelo nuevo de coalición donde conviven la gestión y la
política. No seguir en Cambiemos sería volver al pasado", sostuvo el
anfitrión del encuentro Mario Negri, jefe del interbloque de diputados de
Cambiemos.
Pero hay matices en cómo cristalizar la coalición de
gobierno. Están los más duros, seguidores de Ricardo Alfonsín y Juan Manuel
Casella, críticos no sólo de los errores del Gobierno, sino también de la
pasividad por parte de la conducción del partido.
Está Federico Storani, quien insistió en
"institucionalizar" la coalición Cambiemos en una coalición de
gobierno. Y está la conducción del partido, encarnado en su presidente José
Corral, proclive a no irritar a los socios de Pro con declaraciones altisonantes.
Lo cierto es que la serie de errores políticos que cometió
el Gobierno en el último mes y medio no pudo ser más oportuna para el
radicalismo.
Hace ya tiempo que algunas voces criticaban la falta de
"timing político" en la toma de decisiones en el gabinete, a la que
le cuestionan un excesivo perfil de gestión empresarial.
Pero fue el ajuste de las jubilaciones por decreto y el
acuerdo del Gobierno con el grupo Macri por el Correo Argentino lo que rebasó
el vaso. Lo que antes se criticaba en voz baja fue cobrando potencia. Y en la
cumbre radical de ayer se dio rienda suelta a la catarsis.
El más aplaudido fue Gerardo Morales, el gobernador de
Jujuy. Y quien más críticas recibió, aunque solapadas, fue Ernesto Sanz, por
estas horas de gira con Macri por España. Justamente se le achaca eso: una
proximidad demasiada cercana con el Gobierno en desmérito de su partido.
Morales, que fue uno de los detractores de la alianza con
Pro el año pasado cuando se celebró la cumbre radical de Gualeguaychú, fue
paradójicamente ayer uno de los más vehementes fogoneros de la continuidad de
Cambiemos.
Pero con un perfil diferente: "Formamos parte de una
coalición, pero necesitamos que Cambiemos sea una verdadera coalición de
gobierno y que la UCR ocupe el lugar que debe tener. Nuestro partido debe
devolverle política al Gobierno y formar parte de la matriz de todas las
decisiones nacionales", exclamó.
Según se planteó ayer, los radicales consideran necesario,
para ello, formalizar la creación de una mesa de diálogo en la que la UCR
participe de la gestación de las políticas más importantes que adopte el
Gobierno en el futuro.
"Desde ese lugar debemos cuidar al Gobierno, cuidar al
Presidente, pese a que muchos de su propio palo no lo hacen", asestó
Morales, quien advirtió que el partido debe "ponerse las pilas" para
enfrentar las próximas elecciones legislativas. "Es una instancia crucial,
porque de esas elecciones quedará prefigurada la estructura política y
electoral de 2019", insistió.
Casella y Storani pidieron la palabra. "La UCR debe
preservar su identidad. Cambiemos ha probado ser una coalición exitosa, logró
detener el populismo y el autoritarismo kirchnerista. Ahora debemos avanzar
hacia una coalición de gobierno en la que la UCR elabore, desarrolle y controle
las decisiones de gobierno. Debe agregar la política a una visión de gobierno
integrado en su mayoría por representantes empresarios", enfatizó.
"Cambiemos ha probado ser una coalición electoral
exitosa y una buena coalición parlamentaria. Ahora nuestro desafío es
convertirla en una coalición política", enfatizó Jesús Rodríguez, miembro
de la Auditoría General.
Storani fue en una línea similar. "Por qué hay miedo en
institucionalizar Cambiemos. Significa respetar la especificidad de quienes
integramos la coalición, pero funcionando como un todo", sostuvo.
"Porque si el Gobierno quiere que sus legisladores
levanten la mano, entonces la UCR debe estar en el lugar donde se toman las
decisiones", enfatizó, ante el aplauso general.