Lo más alarmante, en este contexto en el que los locales no pueden hacer frente a los tarifazos sumado a una caída del consumo, es que no se trata de pequeños emprendimientos los que cierran sino de sitios tradicionales y con muchos años en el rubro.
La Asociación asegura que la rentabilidad operativa que en 2011 era de 15% hoy no supera el 2%. "Para sostener el negocio el dueño tiene que poner plata todos los meses y como el costo del cierre es muy alto muchos empresarios intentan estirar la agonía lo máximo posible", aseguró la presidenta de la Cámara de Restaurantes y miembro de la AHRCC, Verónica Sánchez.
"El año que viene Buenos Aires será la capital Iberoamericana de la Gastronomía: no podemos recibir el 2017 con todo precarizando como hoy. La crisis está afectando gravemente la identidad de la gastronomía porteña", concluyó Suárez.