La reciente escalada inflacionaria y la fortísima devaluación de diciembre del año pasado obligaron a los gremios a firmar acuerdos paritarios desdoblados para 2016. Algunos optaron por recibir sumas únicas a cuenta de futuros aumentos, pero la mayoría se inclinó por una novedosa alternativa: cerrar por tres, cuatro o seis meses con la promesa de volver a negociar a mitad de año. Los docentes aceptaron aumentos anuales con la condición de reabrir las negociaciones si la inflación se descontrola, como muchos analistas privados estiman.




