Con 45 años de edad y un
mandato de gobernador asegurado hasta 2019,Juan Manuel Urtubeysabe
que el tiempo juega a su favor, pero aclara que quiere intervenir en el reparto
del "nuevo esquema de poder" que tendrá que modelar el próximo
presidente que, aseguró, será peronista. Así, y en medio de la euforia por sure-reelección, el gobernador de Salta dijo que quiere
liderar un bloque de gobernadores del NOA para negociar el apoyo de la región a
uno de los precandidatos presidenciales oficialistas. "No voy a hacer
seguidismo, nunca lo hice en mi vida", advirtió Urtubey, quien dijo que a
partir de diciembre Cristina Kirchner tendrá un rol de consulta porque el
gobierno será de quién sea elegido presidente. "La realidad práctica es
que el que tiene la lapicera conduce", sentenció.
-Ya es gobernador. ¿Qué sigue?
-Voy a ponerme a trabajar activamente para institucionalizar
muchas de las cosas que se hicieron en los últimos años y, particularmente, el
peronismo. Que el candidato se resuelva en las PASO, pero en el mientras tanto
debemos generar un marco institucional en el peronismo que vaya más allá del
seguidismo del candidato de turno.
-¿Este triunfo puede alimentar alguna aspiración nacional?
-Ya dije que no voy a ser candidato a nada este año y voy a
cumplir mi mandato. Pero hay un dato de la realidad: a partir de diciembre se
dibuja un nuevo esquema de poder. Bueno, yo voy a estar discutiendo ahí.
-¿Desde qué lugar?
-Quiero sentarme a conversar y a condicionar en el buen sentido
el nuevo momento que va a vivir el peronismo a partir de diciembre. Imagino
(ese momento) con el peronismo en el gobierno pero, como sucede habitualmente,
un nuevo presidente rediseña el esquema de poder. Creo que nosotros, desde las
regiones hoy menos competitivas nos tenemos que sentar y hacer valer nuestro
peso.
-¿Y si no gana un peronista? ¿Podría ser Macri Presidente?
-Acá mide muy bien, perfectamente podría serlo. Yo voy a
trabajar para que sea un peronista.
-¿Cristina Kirchner le marcará la agenda a un presidente del PJ?
-La realidad práctica es que el que tiene la lapicera conduce.
Cristina tendrá influencia, y es obvio que hay que escuchar a una persona que
fue ocho años presidente y que está en tu espacio político. ¿Pero cuánto dura
el famoso cuento de alguien al gobierno y otro al poder? Creo que no hay
espacio para eso.
-La historia dice que es difícil horizontalizar un peronismo que
siempre fue verticalista.
-No digo horizontalizar al nivel radical que sea estilo
estudiantina adolescente, pero sí que la toma de decisiones sea un poquito más
trabajada. Que haya consensos. Estoy convencido que va a haber cantidad de
legisladores, gobernadores e intendentes que empezaremos a diseñar políticas
públicas más o menos comunes y acercaremos nuestra opinión a quien conduzca.
-¿Ese hipotético próximo presidente peronista será sólo por
cuatro años?
-Mirá, cuando tenga un candidato a presidente, que todavía no lo
tengo, me va a empezar a parecer un gran dirigente; en septiembre, me va a
parecer que es lo más cercano a los postulados del peronismo, y en octubre,
cuando gane las elecciones, me va a parecer la reencarnación de Perón. Así
somos nosotros. Si le va bien dentro de cuatro años militaremos su reelección,
y si no le va bien, nos lo llevaremos puesto. Hoy no podés preanunciar qué vas
a hacer porque es muy dinámico todo.
-Ya hubo varios "baños de humildad" y se perfilan dos
precandidatos oficialistas. ¿Cuándo va a decidir a quién apoyará?
-Quiero ver qué es lo que tienen pensado hacer acá. Quiero
sentarme con los gobernadores y los dirigentes de la región y que tomemos una
decisión más o menos en conjunto. Sentarnos y decir. "Bueno, muchachos,
qué hay". Nos vamos a comprometer donde sea más conveniente para nosotros.
Si aparece un candidato que no sólo promete, sino que se engancha con algunas
de nuestras ideas y te permite tener un espacio, que no significa tener cargos,
en su gobierno, lo acompañamos.
-¿Está hablando de endoso regional a una candidatura?
-Yo voy a trabajar eso, porque creo que cada uno individualmente
pesa menos y, la verdad, es que yo quiero condicionar las decisiones. En democracia
está bueno estar condicionado, para que algo salga más integrado. Yo no voy a
hacer seguidismo. Nunca lo hice en mi vida.