La Auditoría General de la Nación (AGN) quedó ayer en una situación de acefalía debido a la renuncia de su presidente, el radical Leandro Despouy, y a que el peronista Ricardo Echegaray, quien tenía previsto asumir en el cargo, aún no había logrado el aval firmado por los presidentes de las dos cámaras del Congreso.
Voceros del oficialismo señalaron a NA que el jefe de la Cámara de Diputados, el macrista Emilio Monzó, firmó el aval para que Echegaray reemplace a Despouy al frente de la AGN, un organismo de control de la administración y las finanzas del Estado que depende del Congreso, cuya presidencia por ley debe ser ejercida por una persona propuesta por el principal partido de la oposición.
Pero Echegaray no pudo asumir ayer en el cargo, debido a que la Vicepresidenta, Gabriela Michetti, presidenta del Senado, no rubricó tal aval, a lo que se agregó una impugnación a la postulación del ex jefe de la AFIP por parte de la líder de la Coalición Cívica-ARI, la diputada Elisa Carrió.
Fuentes del oficialismo señalaron a NA que Michetti aún no suscribió tal acuerdo a favor de Echegaray porque Cambiemos pretende que la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.