La negociación entre la Argentina y los fondos buitre ingresó ayer en un período de dos semanas clave, mientras se esperan definiciones del juez de Nueva York Thomas Griesa sobre el pedido del Gobierno para reponer la cautelar y evitar caer en default a fin de mes.
Griesa, quien retomó ayer lunes la actividad luego de sus vacaciones, deberá decidir si restablece el "stay" (medida cautelar), pero antes se reunirá con el mediador Daniel Pollack.
Pollack, designado para esa función por el propio Griesa, informará en forma detallada sobre los encuentros que mantuvo con delegados de la Argentina, incluyendo al ministro Axel Kicillof, y representantes de los fondos buitre.
La negociación ingresó en tiempo de descuento ya que solo restan 14 días para evitar un "default técnico", que se producirá el 30 de julio, luego del período de gracia que empezó a correr el 30 de junio.
Hasta ahora, los mercados financieros confían en que se pueda alcanzar un acuerdo y ello se vio reflejado en las fuertes subas de los activos argentinos, en bonos y acciones, y en una fuerte caída del riesgo país por debajo de los 600 puntos.
Sin embargo, las negociaciones iniciadas la semana pasada aun no arrojaron resultado concreto, a juzgar por las declaraciones públicas del Gobierno y de los fondos buitre.
Con el mediador
A lo largo de esta semana está previsto que haya nuevos encuentros con el mediador y en ese marco será Griesa el que deba decidir si repone o no la medida cautelar.
Pero no sólo esa cuestión deberá resolver Griesa, sino también expedirse sobre un punto que no es menor: aceptar o rechazar el planteo donde conste que el país paga a los acreedores de manera "involuntaria" y en cumplimiento de un fallo judicial.
No sólo el Gobierno está preocupado por la negociación con los fondos buitre, sino también el Banco de Nueva York Mellón tiene una particular inquietud, ya que es la entidad financiera que le debe pagar a los tenedores de bonos que entraron al canje.