Protestas en Irán: se viralizó un video que muestra cuerpos amontonados frente a una morgue
Un video cuya ubicación fue verificada este domingo por la prensa internacional, muestra decenas de cuerpos amontonados fuera de una morgue en el sur de Teherán, en lo que organizaciones de derechos humanos consideran una nueva y contundente evidencia de la represión ejercida por las autoridades iraníes contra las protestas que sacuden al país desde hace dos semanas.
Las imágenes, geolocalizadas en la morgue de Kahrizak –formalmente denominada Centro de Diagnóstico Forense y Laboratorio de la Provincia de Teherán–, muestran cuerpos envueltos en bolsas negras apilados en el exterior del edificio, mientras personas que aparentan ser familiares buscan desesperadamente a sus seres queridos desaparecidos. El video apareció por primera vez en línea el sábado y comenzó a circular pese al severo apagón de internet impuesto por el gobierno iraní.
pic.twitter.com/ZuNZCNBTU7 Des Iraniens dans une morgue improvisée de #Téhéran à la recherche du corps d'un proche tué lors des manifestations de ce week-end. Le bilan des victimes de la répression avoisinerait les 2000 morts.#IranRevolution2026
Los grupos de derechos humanos llamaron de inmediato la atención sobre el material. La ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, afirmó que las imágenes “muestran un gran número de personas asesinadas durante las protestas nacionales en Irán”. En la misma línea, la organización Hengaw, también radicada en Noruega, aseguró haber verificado personalmente el video, que exhibe “decenas de cuerpos ensangrentados tanto dentro como fuera de la morgue de Kahrizak”, lo que describió como un “crimen extendido y grave”.
Defensores de derechos humanos acusaron a las fuerzas de seguridad de haber utilizado munición real para reprimir las manifestaciones, que se desarrollan en un contexto de cierre casi total de internet desde hace más de 72 horas, según el monitor Netblocks. Los activistas advirtieron que el apagón está limitando gravemente el flujo de información y podría estar ocultando una cifra de víctimas mucho mayor.
La verdadera magnitud de las protestas y de la represión resulta difícil de determinar. Solo un reducido número de personas ha logrado evadir el bloqueo digital para difundir imágenes y testimonios, que luego fueron amplificados por la diáspora iraní y figuras opositoras en el exterior. Algunos de estos actores proclamaron que el fin del régimen estaría cerca, aunque los datos verificables siguen siendo escasos.
Los testimonios que lograron salir del país describen escenas de extrema violencia. Según informó el medio británico The Guardian, un manifestante de Teherán envió un mensaje el viernes en el que afirmó haber sido golpeado con palos y haber presenciado disparos contra la multitud. “El número de muertos es muy alto”, aseguró antes de volver a quedar incomunicado.
En los últimos días también circularon otros videos que muestran cuerpos tendidos en hospitales de Teherán y bolsas mortuorias apiladas en instalaciones médicas improvisadas en el área de Kahrizak. En uno de ellos, familias se congregan frente a una pantalla de televisión donde se proyectan imágenes de cadáveres con signos visibles de violencia, mientras se escuchan lamentos y personas levantan las lonas negras que cubren los cuerpos.
La televisión estatal iraní negó las acusaciones y sostuvo que las bolsas mortuorias contienen personas asesinadas por manifestantes. Según su versión, las autopsias habrían revelado heridas de arma blanca y no de bala.
Iran Human Rights afirmó haber confirmado la muerte de al menos 192 manifestantes, aunque advirtió que la cifra real podría ascender a varios cientos o incluso más. “Informes no verificados indican que al menos varios cientos, y según algunas fuentes más de 2000 personas, podrían haber sido asesinadas”, denunció la ONG, que calificó la situación como una “matanza masiva” y un “grave crimen internacional contra el pueblo de Irán”.
Las protestas, inicialmente provocadas por la indignación ante el aumento del costo de vida, derivaron en un movimiento contra el sistema teocrático instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. El estallido social representa uno de los mayores desafíos al liderazgo del ayatolá Alí Khamenei, de 86 años, especialmente tras la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio, respaldada por Estados Unidos.