El Padre Oscar Tapia, párroco de la Sagrada Familia en Villa Cubas, lanzó una preocupante advertencia: cada jueves son más las personas que se acercan a la parroquia en busca de un bolsón de comida. La demanda crece y los recursos de Cáritas no alcanzan.“Se nota más porque es una fila más larga. Viene gente de otros barrios, del sur, y a veces a la una y media de la tarde ya están esperando”, relató el sacerdote con preocupación.
La Iglesia advierte que la pobreza se profundiza y la ayuda no es suficiente
La fila de gente que espera comida en la Parroquia Sagrada Familia crece cada vez más. Cáritas Villa Cubas necesita yerba, azúcar, harina y aceite para seguir asistiendo a los más vulnerables.
"Más allá de las estadísticas que se manipulan, la realidad nos hace sentir la carencia de lo básico”, afirmó el padre Tapia. Y en este sentido describió la realidad que atraviesa el país: “Tenemos en la Argentina una clase media empobrecida y que tiene que pedir ayuda para poder tener alguna comida diaria. No se llega a fin de mes”, resumió.
Necesidad de alimentos
Ante este escenario, Cáritas Villa Cubas, conducida por un grupo de voluntarias, se organiza los martes y miércoles para armar bolsones. Pero la mercadería escasea. Por eso, el Padre Tapia hizo un pedido concreto a la comunidad: necesitan yerba, azúcar, harina y aceite.
Las donaciones se reciben de martes a domingo, de 18 a 21 horas, en la Parroquia Sagrada Familia (Villa Cubas). “Apelamos a todos los catamarqueños de buena voluntad que cuando pasen, sobre todo por la tarde, traigan mercadería, lo que deseen traer”, convocó el sacerdote.
Indicó que la parroquia -excepto los lunes- permanece abierta de 18 a 21 horas. “Siempre decimos que vengan al templo. Una mercadería, lo que sea, va sumando”, explicó. Además de los bolsones, también reciben ropa que se vende a un precio simbólico y con ese dinero recompran alimentos. También se organizan ferias los fines de semana.
Apelan a la solidaridad
El Padre Tapia recuperó un mensaje bíblico para inspirar la solidaridad: “Siempre digo, en una mano traer la Biblia y en la otra una bolsa con mercadería”. Y recordó la obligación cristiana del diezmo: “Los creyentes tenemos que aportar el diezmo de lo que tenemos, tenemos que dedicar a los más necesitados, a los pobres, los humildes. Esta es la verdadera fe”. “En lugar de quejarnos y culpar, también tenemos que hacer autocrítica y decir no somos tan solidarios como el señor manda”, agregó el padre.
El sacerdote evitó encasillar el problema en un gobierno u otro. “No hay que politizar en el sentido partidista, o decir estamos bien, estamos mal. En la Argentina, hace rato que venimos con esta pobreza. Nos da pena que no nos alcance”, afirmó. Por último, pidió dejar de lado las quejas para pasar a la acción.
Realidad creciente. En el país.