Al menos cuatro presos fueron asesinados ayer en una cárcel de Manaos, elevando a casi un centenar los muertos en esta semana sangrienta en las prisiones de Brasil, sacudidas por la guerra entre las grandes bandas del narcotráfico.
El enfrentamiento ocurrido en la madrugada, en el que la mayoría de víctimas fueron decapitadas, ocurrió en el presidio Desembargador Raimundo Vidal Pessoa por "motivo desconocido", según un comunicado del Comité de gestión de crisis del estado norteño de Amazonas, que añadió que "la situación en este momento es considerada estable".
El penal, situado en el centro de la ciudad y clausurado en octubre por sus malas condiciones, había sido reabierto de urgencia el lunes para acomodar a casi 300 reclusos procedentes de otros tres presidios de Manaos.
Las autoridades locales pretendían así separar a los presos de las dos facciones implicadas en la masacre del pasado domingo, en la que 56 internos fueron brutalmente asesinados en el complejo penitenciario Anisio Jobim.