ANKARA- Turquía anunció ayer haber abortado el intento de golpe de Estado militar que causó al menos 283 muertos, aunque el presidente Recep Tayyip Erdogan pidió a la población que siga movilizada en la calle. La situación se encuentra "completamente bajo control", aseguró el primer ministro Binali Yildirim, que confirmó el elevado número de víctimas en los enfrentamientos en Ankara y Estambul entre los insurrectos, el ejército y decenas de miles de personas que se echaron a la calle.
El golpe de Estado malogrado causó 280 muertos y más de 2.000 heridos sin contar a los golpistas, declaró. Sin embargo, la tensión seguía latente. Estados Unidos anunció que el acceso a la base de Incirlik (este) estaba cerrado, por lo que se suspendieron las operaciones aéreas contra el grupo Estado Islámico.
La coalición internacional utiliza esta base para sus operaciones contra los yihadistas en Siria. Las unidades militares estadounidenses en Turquía recibieron además la orden de tomar medidas de protección máxima.
Autoridades detenidas
El jefe del gobierno turco señaló que 2.839 militares fueron detenidos en relación directa con el intento de golpe, y aseguró que estos "cobardes recibirán la pena que merecen". Entre ellos figura el comandante del Tercer Ejército, el general Erdal Ozturk, anunció un funcionario turco.
También fue arrestado un juez de la Corte Constitucional, la más alta instancia legal del país. Turquía pidió a Grecia la extradición de ocho golpistas que huyeron en un helicóptero tras el fallido golpe de Estado.
Asimismo, Erdogan pidió a Estados Unidos la extradición del opositor imán turco Fethüllah Gülen, a quien acusa de estar detrás de esta iniciativa sangrienta, pero él lo niega tajantemente.
El régimen turco considera que Gülen, exiliado en Estados Unidos, encabeza una "organización terrorista". En el pasado Ankara pidió a Washington su expulsión pero las autoridades estadounidenses se han negado.
La ciudadanía salió a la calle
Los enfrentamientos con cazas y tanques provocaron escenas de una violencia en Ankara y Estambul en décadas. Miles de personas, muchas de ellas con banderas turcas, desafiaron a los militares rebeldes, subiéndose a los tanques desplegados en las calles o yendo al aeropuerto de Estambul para recibir a Erdogan.
Los hechos se fueron encadenando desde poco antes de la medianoche (21H00 GMT), cuando "las fuerzas armadas turcas" decretaron la ley marcial y un toque de queda en el país, tras el despliegue de tropas en Estambul y Ankara. Los golpistas anunciaban una "toma de poder total en el país" con el objetivo de "garantizar y restaurar el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades y que prevalezca la ley suprema".
Cuando todavía estaba en Marmaris (oeste) de vacaciones, Erdogan intervino en directo por televisión con su teléfono móvil para pedir la movilización popular. "En Turquía hay un gobierno y un presidente elegido por el pueblo", dijo.