El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, contraatacó
horas antes de que se inicie la huelga general programada para mañana por la oposición.
Y lo hizo con dinero. "El salario mínimo y las pensiones pasarán de 22.576
bolívares a 27.091", aseguró el primer mandatario, lo que supone un
incremento del 40%.
El cesta ticket (bono alimenticio), básico en tiempo de
superinflación, salta desde los 42.480 a 63.720 bolívares. Se trata del cuarto
incremento del año, que escasamente puede combatir la mayor inflación del
planeta, por encima del 500%.
El primer mandatario insistió en que a Venezuela no la para
nadie y, de cara al paro de mañana, también ordenó a la Gran Misión
Abastecimiento Soberano instalar comités en las industrias. Diosdado Cabello,
el jefe militar de la revolución, insistió ayer en que los trabajadores tomarán
las fábricas y empresas que no trabajen.
Juicio político en marcha
La decisión económica del presidente sucedió mientras en la
Asamblea Nacional proseguía su juicio político ante "la ruptura del hilo
constitucional y el golpe de estado contra el pueblo". Una nueva sesión
especial en la que se repite el hostigamiento chavista en las cercanías, con
agresiones y amenazas, y que se realiza pese al corte de la energía eléctrica
ordenada por el gobierno.
Hoy Parlamento, mañana huelga general y el domingo, diálogo
nacional. A tres días del encuentro negociador en la Isla de Margarita,
auspiciado por el enviado papal, monseñor Emil Paul Tschrreg, la oposición se
ha corregido una vez más. Según Jesús Torrealba, "está establecido que
vamos a ese encuentro. Lo que cuestiona la MUD es que sea en Margarita y no en
Caracas". No obstante, otros dirigentes, como David Smolanski (Voluntad
Popular) insistía en que no existen todavía condiciones para el diálogo.
El secretario ejecutivo de la Unidad, por su parte, aseguró
que el tema central de este diálogo debe ser recobrar la agenda electoral, ya
sea a través del revocatorio o con el adelanto de las elecciones generales
(presidenciales, parlamentarias y regionales). "Mientras se produce el
diálogo se realizará en paralelo las estrategias de expresión ciudadana",
añadió Torrealba.
Paro general
La siguiente protesta pautada es la huelga general de
mañana, sobre la que a esta hora existe poca información, lo que ha provocado
el malestar de opositores. Un portavoz de la patronal Fedecámaras aseguró que
no se trata de un paro patronal y sí de una huelga cívica, "donde cada
ciudadano en sí tomará la decisión de participar".
Mientras tanto, en Caracas, una planta artificial provee de
luz al hemiciclo parlamentario. La bancada revolucionaria ha abandonado el
Parlamento para no escuchar los testimonios desgarradores de invitados como
Brigitte Duarte. "Estamos molestos, estamos arrechos (enfadados), estamos
cansados. Usted es responsable, Maduro. Nos están matando", protestó la
mujer, una de las víctimas de las Operaciones de Libertad del Pueblo, acciones
policiales contra bandas urbanas que se han cobrado la vida de decenas de
personas. Duarte acusa a los agentes de haber asesinado a su hijo.
"Una familia que no se identifica con el gobierno no
recibe la bolsa de alimentación, mis hijos no tienen qué comer", protestó
Sol Guerra, víctima de discriminación de los CLAP, las bolsas de comida
regulada que se reparte a través de consejos comunales chavistas, una
adaptación siglo XXI de la libreta de racionamiento cubana.
"Los jóvenes de Venezuela no toleramos ser gobernados
por una dictadura", aseguró por su parte Hasler Iglesias, presidente de
los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Hasta 50
universitarios, de los más de 120 reseñados, fueron heridos en la jornada del
miércoles, donde también se registraron 245 detenidos.
Al margen de hostigar el Palacio Legislativo, el chavismo ha
introducido un recurso de nulidad ante el Supremo por el "golpe
parlamentario" de la Asamblea.