El Partido Socialista ganó por amplio margen las elecciones autonómicas de ayer en Andalucía, donde la formación antiliberal Podemos irrumpió como tercera fuerza, detrás de los conservadores, que gobiernan en Madrid y fueron los grandes perdedores, a menos de un año de las legislativas.
Considerados un primer test ante estas elecciones de final de año, los comicios en Andalucía, la región más poblada del país, dieron la victoria al Partido Socialista (PSOE) con un 35,43% de votos y 47 diputados de los 109 del Parlamento regional, cuando iban escrutados un 99,91% de sufragios.
Podemos, que apostaba por la victoria, figura como tercera fuerza con un 14,8% de los votos y 15 diputados, por detrás del Partido Popular del presidente del Gobierno conservador español Mariano Rajoy, que obtiene un 26,7% de sufragios y 33 diputados. Su formación, que en los comicios de 2012 consiguió un 40% de los votos, es sin duda la gran perjudicada de los resultados en esta región, gobernada desde 1982 por los socialistas.
"Los ciudadanos han castigado la gestión de la crisis", analizó un veterano político español, Gaspar Llamazares, de la coalición ecolocomunista Izquierda Unida (IU), barrida por la irrupción de Podemos.
Aliado del griego Syriza y afín a la izquierda latinoamericana, Podemos se felicitó por haber empezado a resquebrajar el dominio de socialistas y conservadores de los últimos 33 años. "El mapa político en Andalucía y en España ya ha cambiado", aseguró su candidata andaluza, la eurodiputada de 33 años Teresa Rodríguez.
"Se hace camino al andar. Gracias Andalucía, gracias Teresa Rodríguez, gracias caminantes, por dar el primer paso. Seguimos", tuiteó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, citando al poeta Antonio Machado. Su resultado es inferior al pronosticado en las encuestas y su número dos, Iñigo Errejón, lo atribuyó a la población "más rural y de edad más avanzada" de la región.