-Uno de los argumentos que buscan frenar la independencia es la excusa de que "la unión hace la fuerza". Los unionistas dicen que la ruptura quebraría el unionismo, debilitaría al Reino Unido e Inglaterra. También, aseguran, a la Escocia independiente (aunque, paradójicamente, sean éstos los máximos representantes de un pro europeismo en la zona).
-Bancos y empresas de gran tamaño han efectuado una cruda campaña contra la independencia, que ha llegado a las amenazas: el sistema económico financiero, el gran capital, es internacionalista desde hace varias décadas, no tolera las fronteras ni la modificación de un status quo que maneja a gusto.
-El ultimátum del primer ministro británico, David Cameron, y el resto del Reino Unido, que amenaza a Escocia: "Será un divorcio doloroso que no tendrá marcha atrás". Desde la cartera económica han amenazado con retirarle la libra esterlina a Escocia, perjudicando aún más la relación comercial bilateral, e incluso cerrar las fronteras.
-Los nubarrones de la incertidumbre calan en los espíritus temerosos: la sombra de una crisis, con fuerte desempleo, y el miedo a que recrudezca, alienta las fauces del NO. También están los que blanden el arma de una eventual inseguridad militar.
-Gran Bretaña ha ofrecido un cuantioso dineral a través de la desentralización de recursos fiscales si deciden quedarse en el Reino Unido.
Las claves por el SI:
-Autodeterminación y soberanía nacional. Las principales razones esgrimidas por el independentismo es "el autocontrol, el autogobierno y la defensa de los propios intereses por sobre los de Londres".
-En una economía perjudicada por las crisis -el Gobierno autónomo habla de 16% de pobreza en Escocia- y el ajuste británico que, además, impone condiciones desalentadoras para la industria local (el manejo de recursos financieros, petroleros y turísticos están en manos del Reino Unido), los escoceses confían en su futuro: el 91% de impuestos por el Mar del Norte -uno de los principales recursos del Reino Unido- pasaría a manos de Escocia.
-La política armamentística, imperialista y de producción nuclear británica han sido siempre motivo de quejas en Escocia: de este modo, apuestan a librarse de la base nuclear de Clyde, y los submarinos colocados en territorio propio. Especialistas auguran que, de triunfar el SI, podría ser la moneda de cambio para una buena transición con Cameron.
-Anti conservadurismo. Uno de los rasgos salientes de Escocia es la impopularidad del Partido Conservador. Los tories, entre quienes habita y lidera el premier británico David Cameron, son rechazados en la mayor parte de Escocia. La tendencia progresista la aleja del Reino Unido, de quien se distanció definitivamente con las políticas de ajuste que propagó la dama de hierro, Margaret Thatcher, a fines de los 70 y 80.
-Libro Blanco de la Indpendencia. Presentado por el titular del partido nacionalista escocés, Alex Salmond, este documento de 2013 respondería las dudas sobre cómo sería Escocia independiente: con libra esterlina y dependiente del Banco de Inglaterra, además de económicamente solvente. Así dice Salmond.