El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó claro ayer que ningún soldado de su país combatirá en Irak, después de que el general Martin Dempsey sugiriera que algunos asesores podrían sumarse a las fuerzas iraquíes para combatir a la organización Estado Islámico (EI).
"Las fuerzas estadounidenses que han sido desplegadas en Irak no tienen ni tendrán que combatir", dijo Obama a soldados estadounidenses en el comando general del ejército estadounidense en Florida (sureste).
"No los involucraré en una nueva guerra en tierra en Irak", insistió un día después de las declaraciones de Dempsey, el militar de mayor rango del país, quien sugirió que podrían ir al frente consejeros militares.
"Usaremos nuestra fuerza aérea. Entrenaremos y equiparemos a nuestros aliados", declaró Obama después de haberse reunido con el general Lloyd Austin, jefe del Comando Central.