Ahora, un grupo de allegados de Henning orquestó un riesgoso plan para salvar a su amigo. Ofreció a los terroristas del Estado Islámico pagar una recompensa para rescatar con vida al taxista y voluntario humanitario. La idea consistía en pagarle varios cientos de miles de dólares sin intermediarios a los yihadistas. Los voluntarios amigos de Henning habían, incluso, propuesto que uno de ellos fuera en persona hasta un área indicada por los extremistas islámicos e hiciera el pago e intercambio.
A pesar del severísimo riesgo que la situación implicaba para el vountario -incluso la posibilidad cierta de quedar cautivo de los fundamentalistas- los terroristas no aceptaron la transacción y descartaron lo propuesto por los amigos de Henning. El dinero, según se supo, sería el que el grupo lleva recaudado para la ayuda a los refugiados sirios víctimas de la guerra civil que desangra a esa nación de Medio Oriente, según consignó el diario londinense The Times.