Colombia estaba ayer sacudida por revelaciones sobre un supuesto plan con militares para sabotear el proceso de paz que el gobierno negocia en Cuba con las FARC, así como por denuncias de espionaje a negociadores de ambas partes y al presidente Juan Manuel Santos.
El mandatario y otras autoridades urgieron a investigar "a fondo" las declaraciones del presunto hacker Andrés Sepúlveda, detenido desde mayo por interceptación ilegal de comunicaciones, en las que dijo haber sido parte de un plan contra las pláticas de paz en La Habana, que incluía a políticos vinculados al ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010) y a militares activos.
"Como presidente de la República y como jefe de Estado lo que quiero es que se llegue al fondo de esta situación, porque esas acusaciones, esos señalamientos, son supremamente graves. En un Estado de derecho, en una democracia como la nuestra, eso es muy peligroso",afirmó Santos en el programa Agenda Colombia, emitido por la señal institucional.
Sepúlveda reveló el domingo a la revista Semana la existencia de grupos a los que perteneció, y en los que había representantes de la fuerza pública, que desde el año pasado impulsan un "plan estratégico" con el fin de perjudicar los diálogos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), que avanzan desde noviembre de 2012 en Cuba.
"El plan estratégico contra el proceso de paz lo único que busca es acabar (con) el proceso a como dé lugar, sin importar las consecuencias", dijo el informático.
Agregó que "entre noviembre y diciembre" de 2013 algunos militares, entre ellos el general retirado Rito Alejo del Río, querían boicotear la eventual firma de un acuerdo de paz con "un grupo armado ilegal".