En la pasada audiencia general de los miércoles, Francisco pidió oraciones
para el viaje que afrontará y subrayó que será una visita
"estrictamente religiosa", que sigue los pasos de la
peregrinación de Pablo VI en la cuna del cristianismo, de la que se
cumplen 50 años.
Francisco repetirá el histórico gesto realizado por Pablo VI y se encontrará en
la delegación apostólica de Jerusalén con el patriarca ecuménico Bartolomé I,
"en la misma habitación" en la que su predecesor se reunió por primera
vez con el entonces líder ortodoxo Atenagoras I.
Durante el viaje, Francisco y Bartolomé I coincidirán en otras tres
ocasiones. Para el Papa también será, como lo fue para Juan Pablo II y Benedicto XVI, un
peregrinaje por los lugares símbolos del cristianismo como el Santo
Sepulcro, el Cenáculo, el Monte de los Olivos, o el río Jordán, en una
tierra donde los cristianos son minoría.
El viaje de Francisco también tendrá importantes desafíos diplomáticos,
como el fortalecer el diálogo ecuménico, pero también entre las
diferentes confesiones presentes en la región y cuyas históricas
rencillas se han hecho más tensas en los últimos días.
La voluntad de que este viaje sirva como ejemplo y símbolo de diálogo la marcó
el Papa con un "gesto formidable", como lo definió el
Vaticano, pues estará acompañado en esta visita por dos amigos argentinos:
el rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka, y del profesor musulmán Omar Abbud, presidente
del Instituto del Diálogo Interreligioso en la capital argentina.
Francisco también reveló el pasado miércoles que el segundo motivo de su viaje
será "rezar por la paz en esa Tierra que sufre tanto" y la
búsqueda de la paz entre israelíes y palestinos, y en Siria, serán los
temas principales que abordará con las autoridades de los tres Estados que
visitará.
El secretario de Estado vaticano,
Pietro Parolin, explicó en una entrevista a la televisión del Vaticano
que "el fruto" que se espera de este viaje es que el pontífice
argentino "pueda ayudar a todos los responsables y a todas las personas de
buena voluntad a tomar decisiones valientes en la vía de la paz".
Parolin recordó también las esperanzas de la Santa Sede en relación con el
diálogo entre israelíes y palestinos y como el Papa recordará: "El derecho
de Israel de existir y de gozar de paz y seguridad dentro de las fronteras
internacionalmente reconocidas y el derecho del pueblo palestino de tener una
patria, soberana e independiente, el derecho de desplazarse libremente y el
derecho de vivir en dignidad".
Francisco llegará a Amán el día 24 y tras aterrizar en el aeropuerto de la
capital jordana se trasladará al palacio real, donde el rey Abdalá II le
recibirá oficialmente y ambos pronunciarán sendos discursos.
Irá después a celebrar la misa en el mismo estadio al que ya acudieron Juan
Pablo II y Benedicto XVI en sus respectivas visitas; allí se dará la primera
comunión a 1.400 niños y luego el papa se trasladará al río Jordán, donde Jesús
fue bautizado, y bendecirá las aguas como Pablo VI.
En la Iglesia latina de Betania, a orillas de ese río, habrá un encuentro con
unos 600 refugiados y enfermos y el papa pronunciará un discurso;
posteriormente pernoctará en la nunciatura de Amán.
El domingo irá en helicóptero desde la capital jordana a Belén, donde le
recibirá el presidente palestino, Mahmud Abás, y se reunirá con las
autoridades, para después celebrar una misa al aire libre en la plaza del
Pesebre, junto al lugar donde la tradición dice que nació Jesús.
Francisco visitará de manera privada la gruta de la natividad y después se
trasladará a Dheisheh, donde encontrará a los niños que viven en ese campamento
de refugiados, así como en los de Aida y Beit Jibrin.
El lunes el papa visitará al Gran Mufti de Jerusalén en el edificio del Gran
Consejo en la Explanada de las Mezquitas y luego Francisco protagonizará otro
momento simbólico: la visita al Muro de las Lamentaciones, en una grieta del
cual dejará un mensaje, como es la costumbre.
También está prevista la visita al memorial Yad Vashem, que recuerda el
genocidio judío durante la II Guerra Mundial y se reunirá con los dos grandes
rabinos de Israel en el centro Heichal Shlomo.
El pontífice argentino pronunciará en tres días catorce discursos y, según su
línea habitual, se trasladará en algunos momentos en el papamóvil descubierto
para saludar a la gente y a los fieles.