Suspenden las corridas de toros por primera vez en 35 años
Los tres matadores del día terminaron en el suelo con importantes heridas después de ser embestidos por los animales que se suponía que debían subyugar.
Las corridas de toros son una tradición cultural muy fuerte
en España, aun a pesar de
las críticas que puedan hacer las asociaciones proteccionistas a raíz de la
crueldad que implica. Pero el martes pasado se produjo una suerte de revancha
con la coincidencia de que los tres matadores terminaron corneados en el suelo.
El diestro David Mora fue el primero de la tarde en la duodécima edición de la
Fiesta de San Isidro celebrada en Las Ventas de Madrid, pero su toro le ganó,
lo corneó y el matador frustrado tuvo que salir de la plaza en andas para ser
operado.
Antonio Nazaré fue el encargado de matar al toro de Mora, pero el siguiente
animal tuvo su revancha a los pisonotes y corneadas, y el torero salió de la
arena de Las Ventas en camilla. Su colega, Saúl Jiménez Fortés, ejecutó al
bobino en cuestión, pero no tuvo mejor suerte con su propia prueba.
En vez, el torero se convirtió en el tercer matador del día en terminar en el
suelo con graves lastimaduras. Fortés recibió tres corneadas pero no necesitó
cirugía para recuperarse, al contrario de su colega.