MOSCÚ, Rusia.- El amor entre un hombre y su perro puede trascender la
frontera de lo imaginable. Un claro ejemplo de este es la conmovedora
historia de "Masha”, una perra rusa que se instaló hace un año en la
puerta del hospital en el que internaron a su amo.
Tiempo después, el hombre falleció y toda la familia regresó a casa, pero ella se quedó ahí, esperando su regreso.
El relato recuerda inevitablemente al caso de Hachiko, un perro japonés
que pasó toda su vida esperando a su amo en una estación de trenes, y
cuya historia llegó luego al cine de la mano de Richard Gere.
El periódico ruso "Argumenti y Facti"
confirma la noticia y asegura que el animal se convirtió en la mascota
favorita de los pacientes del centro médico, quienes siempre le traen
algo de comida. Según destaca "RT”, la perrita es muy tranquila y obedece al personal del hospital.