Acaso con un inmejorable
olfato para los buenos negocios, el joven Nickolay Lamm lanzó recientemente al
mercado la colección de muñecas Lammily, promocionadas como
"imperfectas" y generó un boom de ventas, ideal para antes de las
fiestas de fin de año.
Alejadas
completamente del estereotipo de belleza que siguen a piejuntillas todas las
demás marcas más conocidas, el emprendedor diseñó un modelo de una adolescente
de 19 años con "cuerpo real e imperfecciones". Según consignó Tiempo Argentino, Lammily
tiene acné, celulitis, tatuajes, cicatrices, que se le pueden agregar o quitar
según se desee.
"Se ve tan real,
tan común, que no te enfocás en cómo se ve sino... en lo que hace", dijo
Lamm a la cadena de noticias CNN esta semana. Lo cierto es que el
joven de 26 años salió al ruedo para conseguir financiamiento y superó con
creces sus expectativas. A poco de echar a andar el modelo, consiguió medio
millón de dólares –muchísimo más que el objetivo de 95 mil que se había
propuesto–.
Lamm dijo que "las
primeras muñecas serán enviadas en paquetes, antes de Navidad, a quienes
ayudaron a recolectar el dinero para lograrla". Y agregó que otras miles,
22 mil más que fueron prevendidas, también serán enviadas antes de fin de mes. El empresario reveló
que apenas diseñó el proyecto pensó que "era importante que la muñeca
tuviera unas tallas realistas, cuando veo las Barbies del mercado no puedo
dejar de pensar en qué desproporcionadas están".En tal sentido, Lamm
diseñó esta muñeca basándose en las estadísiticas del gobierno de Estados
Unidos que muestran las medidas estándar de una joven de 19 años.
Es decir que
la nueva Lammily reproduce los estándares de la sociedad estadounidense y quizá
no represente fielmente a los de otras latitudes. En las promociones de
lanzamiento, la empresa utiliza como argumento de venta que Lammily es el
nombre de la compañía de juguetes y no de la muñeca, a la que cada niño
propietario puede nombrar como le plazca. En ese tópico
también buscaron diferenciarse con esa estrategia de la archifamosa pareja
perfecta Barbie y Ken. Por lo pronto, el
hombre consiguió hábilmente que en todo el mundo se hablara de su producto, aun
sin poseerlo.