domingo 21 de junio de 2026

La burbuja inmobiliaria de China y las ciudades fantasmas

Surten efecto las medidas impulsadas por el gobierno chino para frenar las consecuencias de una burbuja inmobiliaria. Edificios deshabitados y a medio construir dan lugar a ciudades fantasmas.

El negocio inmobiliario en China se ha convertido en los últimos años en una de las bases de la economía nacional, con una participación del 10 por ciento en el PBI. Pero la extrema flexibilización del sector, sumada a la corrupción de las autoridades y a la falta de regulación dio lugar a la especulación. Cuando ya en 2010 había denuncias sobre una triplicación de precios en las viviendas y se comenzaba a hablar de una burbuja inmobiliaria a punto de estallar como ocurrió en Estados Unidos- el gobierno chino comenzó a aplicar medidas.





En el 2010 se empezó a restringir la financiación del sector inmobiliario, limitando el acceso a préstamos y aumentando las tasas de interés para constructores y particulares. A su vez, se ajustó la compra de bienes, al reducir la cantidad de viviendas que puede comprar una sola persona y se estableció que las viviendas sólo pueden ser compradas en la ciudad de residencia indicada en el permiso de residencia.





Hoy, a dos años, se empieza a notar el impacto de las medidas oficiales: reducción de precios, menor dinamismo del sector y un alto nivel de endeudamiento de las grandes constructoras. Los precios se recortaron hasta un 40 por ciento. Sin embargo, escasean compradores. Además, el gobierno anunció más planes para incentivar las viviendas sociales y embistió contra el sector inmobiliario de lujo.





A raíz del masivo endeudamiento y la disminución en las ventas, a los constructores no les quedó mejor opción que abandonar los proyectos inmobiliarios, mientras esperan una nueva negociación con los gobiernos locales o una nueva legislación del gobierno nacional. Es por esta razón que han surgido ciudades fantasmas, como Ordos, Zhengzhou o Chenggon con 100 mil edificios abandonados-.







En estas ciudades intermedias, con gobiernos locales con ansias de desarrollo y consumidores de alto poder adquisitivo, hay complejos de lujo abandonados, muchos sin terminar. Son condominios residenciales, así como edificios de departamentos y oficinas. Sucede también en grandes ciudades como Shangai y en pequeñas manufactureras y comerciales, como la ciudad de Wuxi.





Lo que sucede en China es una tendencia que va acompañada de un freno en su economía. Es que el primer ministro Wen Jiabao anunció durante la apertura de la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo que se proyecta un crecimiento del 7,5 por ciento en 2012, el nivel más bajo en ocho años.





El estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos ha sido un alerta para los chinos que han visto en esta tendencia un riesgo para su economía.



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