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Obama obtiene una tregua, le aprobaron acuerdo fiscal

El Presidente tuvo que librar una dura batalla en el Congreso con la oposición republicana.
23 de diciembre de 2011 - 00:00
A dos días de Nochebuena, en un Estados Unidos donde la crisis económica perdura, el presidente Barack Obama logró que la oposición republicana acepte la baja de impuestos salariales por dos meses.



A última hora del jueves, ya sin poder aguantar la presión presidencial y dentro de su propio partido, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, terminó cediendo a regañadientes, y anunció que acepta una extensión de la reducción de los impuestos por dos meses, con la promesa de que vencido el plazo volverán a tratar el asunto.



Sin embargo, Boehner señaló que se trataba de algo temporal, al insistir en que los dos partidos deben nombrar una comisión en el Senado para volver a discutir el asunto en febrero.



Obama tuvo que librar una dura batalla para lograr bajar los impuestos a los estadounidenses.



Los republicanos se oponían, mostrando una postura que algunos miran como incongruente en un partido que se jacta de ser el promotor de las reducciones de impuestos.



El jueves, un Obama que no intentó disimular su enojo, se presentó ante el cuerpo de corresponsales de prensa de la Casa Blanca y no tuvo piedad con sus opositores, reportó la cadena televisiva estadounidense CNN.



Basta ya, comenzó diciendo el mandatario, mirando con dureza a la audiencia. Hicimos todo lo posible durante estas últimas semanas para cerciorarnos de que 160 millones de trabajadores estadounidenses no reciban como regalo para las fiestas un aumento de impuestos el primero de enero.



También hicimos todo lo posible para cerciorarnos de que millones de personas que están en la calle buscando trabajo, en un ambiente sumamente difícil, no pierdan su indemnización por desempleo a partir del primero de enero, añadió.



En su encuentro con la prensa, Obama recordó que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, ya había dado su aprobación a la reducción de impuestos, pero en el último momento la mayoría republicana en la Cámara de Representantes (diputados) lo desobedeció.



Este lugar (Washington) se volvió tan disfuncional, que incluso cuando se logra un acuerdo no se puede concretar, enfatizó el mandatario.



Obama no estuvo solo en la sala. Además de los periodistas, se presentó con dos personas que se verán afectadas por la postura republicana.



El plan de los republicanos es presionar a Obama para seguir negociando una reducción menor, y el anuncio de Boehner afirmando que en febrero deberán volver a discutir la baja de impuestos, es una muestra de ello.



Sin embargo, para el presidente y los demócratas, incluyendo algunos senadores republicanos, ya pasó el momento de las negociaciones porque esta semana ya habían llegado a un acuerdo, aunque a Boehner no le gustó.



Hasta ahora, el único motivo por el que no lo tengo (el acuerdo) sobre mi escritorio, y es el único motivo, es debido a que una facción de los Republicanos de la Cámara se negó a apoyar dicho acuerdo, reveló el mandatario.



Obama afirmó que si el Congreso no aprueba la propuesta, los trabajadores perderán 40 dólares en cada pago que reciban y criticó el hábito que están adoptando los republicanos en esta legislatura de esperar hasta el último minuto para tomar decisiones.



Es Navidad, hay que dar a los trabajadores una señal de tranquilidad, agregó Obama.
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