Y el número de fallecidos ascendió a 119, según cifras difundidas por las autoridades brasileñas.
(Télam) - Además, al menos 2.134 personas debieron abandonar sus casas en las ciudades más afectadas. De ellas, 1.532 son habitantes de Niterói, donde se confirmó hasta ahora medio centenar de víctimas fatales y se buscan a otros 47 soterrados en aludes de tierra y derrumbes de casas.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Renato Vale, dijo hoy que la situación más trágica se vive en la mencionada ciudad de Niterói que está ubicada a 13 kilómetros de Río, informó la agencia DPA.
En tanto, el gobierno argentino, a través de la cancillería se solidarizó con el país vecino y transmitió condolencias a los familiares de las víctimas, por las lamentables consecuencias de las copiosas lluvias.
Argentina puso a disposición de las autoridades brasileñas la ayuda inmediata y los elementos que estimen necesarios para asistir a los damnificados de las inundaciones.
Las precipitaciones, que alcanzaron 288 milímetros en 24 horas -dos veces y media el total esperado para todo el mes de abril- fueron las peores que cayeron en Río desde las que provocaron las inundaciones de 1966 que dejaron más de 300 muertos. La gran mayoría de las muertes tuvo lugar en favelas y otras comunidades pobres de la ciudad, donde ocurrieron derrumbes de tierra que soterraron chozas.
El alcalde Eduardo Paes, quien estima que mil viviendas de Río están ubicadas en áreas amenazadas de derrumbes, ordenó hoy la retirada de los habitantes de 180 inmuebles bajo riesgo inminente y lanzó una campaña de recaudación de medicamentos, vestimentas y alimentos para las víctimas de la lluvia.
Por su parte, José Roberto da Silveira, alcalde de Niterói, dispuso el estado de emergencia en la ciudad por primera vez en su historia, y anunció siete días de luto oficial.
En Río de Janeiro, ciudad sede del Mundial de Futbol en el 2014 y de los Juegos Olímpicos en el 2016, las lluvias dejaron por lo menos 37 víctimas fatales, una cifra que podría aumentar, ya que otras 18 personas siguen desaparecidas.
Las precipitaciones se volvieron menos intensas hoy, lo que atenuó el caos vivido por Río en el día de ayer, pero la vida todavía no volvió a su ritmo habitual.
Varios barrios permanecen virtualmente aislados del resto de la ciudad, a raiz del cierre de importantes vías por derrumbes de tierra e inundaciones y las actividades escolares en primarias y secundarios y en las universidades permanecían suspendidas hoy, por segundo día consecutivo.
El partido de fútbol que deberían jugar hoy los equipos de Flamengo y Universidad de Chile por la Copa Libertadores de América fue aplazado en principio hasta mañana, a raíz de la inundación de los vestuarios y de otros daños dejados por la lluvia en el estadio Maracaná.