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Se cumplen 20 años del reinicio de las relaciones con Gran Bretaña

Se habían interrumpido por la invasión argentina al archipiélago y conflicto armado.
15 de febrero de 2010 - 00:00
La Argentina y el Reino Unido acordaron hace dos décadas la reanudación de sus relaciones diplomáticas después de ocho años de interrupción debido a la Guerra de Malvinas.

El aniversario llega en un momento de tensión por la exploración hidrocarburífera en la islas, aunque ya la Casa Rosada descartó tajantemente la posibilidad de una nueva incursión militar para recuperar el territorio usurpado.

El 15 de febrero de 1990, delegaciones de ambos países reunidas en Madrid diseñaron un documento llamado Declaración conjunta de las delegaciones de la Argentina y del Reino Unido, instrumento jurídico que restableció las relaciones bilaterales formales.

El 2 de abril de 1982 la dictadura militar argentina decidió emprender por la vía de las armas la posesión de las Islas Malvinas que habían sido usurpadas por Gran Bretaña 150 años antes, el 3 de enero de 1833.

A las 6 se produjo el sorpresivo desembarco que permitió al ejército argentino ocupar el pequeño destacamento de la Marina Real, desalojar al gobernador británico Rex Hunt y hacerse del control del archipiélago.

A partir de ese momento la guerra se desarrolló en el aspecto militar y en el diplomático: al tiempo que Gran Bretaña preparaba el envío de tropas también logró que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobara la resolución 502 que exigía el retiro inmediato de las tropas argentinas.

Mientras tanto el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte envió hacia las islas del Atlántico Sur la fuerza naval más importante en número y armamento que utilizó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El conflicto bélico de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur culminó cuando las tropas británicas recuperaron Puerto Argentino el 14 de junio de 1982.

Tras 74 días de conflicto y un saldo 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños muertos, las fuerzas militares argentinas presentaron la rendición total a la primera y única guerra que tuvieron durante el siglo.

La derrota militar significó la estocada final para lo que se autodenominó el Proceso de Reorganización Nacional que comenzó en el país con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Con la vuelta de la democracia y la asunción de Raúl Alfonsín, el Gobierno argentino le propuso la Reino Unido en febrero de 1984 reiniciar las conversaciones y crear una fuerza de mantenimiento de la paz integrada por Cascos Azules de las Naciones Unidas, pero ambas propuestas fueron rechazadas por la Primer Ministro Margaret Thatcher, no por casualidad conocida como La Dama de Hierro.

Durante los años siguientes el Gobierno británico no sólo no respondió a las periódicas propuestas argentinas de reinicio en las relaciones bilaterales sino que dictó un nuevo estatuto colonial para las Malvinas, las fortaleció militarmente y mejoró las condiciones socioeconómicas de los isleños.

Con el arribo a la presidencia de Carlos Menem, el 8 de julio de 1989, el Gobierno argentino reorientó su política exterior y transformó en prioritario destrabar el problema Malvinas con el fin de lograr una mayor inserción en el contexto mundial y mejorar las relaciones con la Comunidad Europea.

Apenas tres meses después de su asunción, se llevaron a cabo entre el 17 y 19 de octubre las primeras negociaciones entre ambos países, que produjeron una declaración conjunta conocida como Paraguas.

Esto significó que ambas partes reconocían la existencia del litigio pero quitaban la discusión de la soberanía sobre las islas de cualquier acto conjunto que realizaran ambos países.

Finalmente el 14 de febrero de 1990 se concretó la segunda reunión entre las partes que acordaron la Declaración conjunta de las delegaciones de la Argentina y del Reino Unido.

Entre sus 18 artículos, los más importantes fueron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la determinación de dejar sin efecto la zona de protección de 150 millas alrededor de las Islas Malvinas impuestas por Reino Unido al finalizar la guerra y el acuerdo para intercambiar información sobre operaciones de flotas pesqueras.

Asimismo, se suprimió el requerimiento de visas para ingresar al territorio de la otra nación.

Todo esto le permitió al gobierno de Menem poder reiniciar relaciones comerciales con el continente europeo, las que serían fundamentales para sus políticas de liberalización de la economía y las próximas privatizaciones de los servicios públicos.
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