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La NASA prepara la última reparación del telescopio Hubble

Extenderá así la vida útil de este telescopio que se encuentra en órbita desde 1990.John Grunsfeld estaba en una reunión de astronomía en Atlanta, en 2004, cuando le llegó un mensaje indicándole que volviera a Washington para hablar sobre el Telescopio Espacial Hubble.
19 de abril de 2009 - 00:00
Estaba muy excitado. Como astronauta, había ido dos veces al espacio para reparar el más célebre instrumento de la humanidad que alguna vez miró hacia el cosmos y describió ambas experiencias como las más significativas de su vida. Esperaba poder liderar la tercera y última misión de reparación, que había sido demorada por la pérdida del trasbordador Columbia y su tripulación un año antes.

Creyendo que la misión finalmente se realizaría, Grunsfeld fue a Washington sólo para encontrarse con que Sean OKeefe, administrador de la NASA, la había cancelado por considerarla demasiado peligrosa.

Cinco años más tarde, Grunsfeld se presentó a trabajar a la pileta cubierta de más de 40.000.000 de litros de agua, cercana al Centro Espacial Johnson, vestido con sus calzoncillos largos y una gorra de béisbol con la imagen de Jorge el Curioso en traje de astronauta. En la pileta, estaban sumergidas las réplicas del Hubble y de la Estación Espacial Internacional (ISS, según sus siglas en inglés). Rodeado de buzos y ayudantes, Grunsfeld se calzó una serie de vestimentas de más de 180 kilos conocidas como traje espacial. Se estaba preparando para su regreso al espacio.

El 12 de mayo, él y otros seis astronautas bajo el comando de Scott Altman irán al rescate del telescopio una vez más, a bordo del Atlantis. Esta será la quinta y última vez que los astronautas visitarán el Hubble. Cuando a las baterías y los giroscopios finalmente se les termine el jugo a mediados de la próxima década, la NASA planea enviar un cohete y lanzarlo al océano.

Si todo va bien en lo que Grunsfeld describe como una cirugía de cerebro realizada en el espacio, el Hubble quedará en la cumbre de sus capacidades científicas. Como jefe mecánico del telescopio durante los últimos 18 años, Grunsfeld, que debe ser la única persona en la Tierra que observó y tocó al telescopio, tiene una relación física, intelectual y emocional con él.

Este necesitará varios arreglos, de modo que el cronograma que llevan es muy ajustado. Uno es la reparación de la cámara principal del Hubble, la cámara avanzada de reconocimiento.

Si no lo logran, las fotos que inspiraron al mundo, y ayudaron a descubrir nuevos planetas y estrellas se perderán para siempre. Reparaciones previas

El Telescopio Espacial Hubble fue lanzado en 1990 entre una fanfarria que lo identificaba como el mayor avance en astronomía desde que Galileo había usado por primera vez un telescopio.

Sin embargo, tenía un espejo defectuoso, y no fue hasta 1993, durante el primer service en el espacio, que se le instaló una óptica correctiva y se arregló su visión.

Para diciembre de 1999, estaba nuevamente en problemas. Cuatro de los seis giroscopios que mantienen su dirección se habían roto, lo que hizo suspender todas las operaciones científicas. La NASA planeó una misión doble para reemplazarlos y realizar otras tareas vitales.

Durante su primer paseo espacial, Grunsfeld se maravilló: Era demasiado mágico. Unos 500 kilómetros debajo de mí estaba la Tierra; estaba a un metro del Telescopio Espacial Hubble. No pude resistirlo. Estiré el dedo y lo toqué.
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