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Italia: el mal clima castiga a los evacuados por el terremoto

El viento y las lluvias amenazaban a los más de 33.000 sobrevivientes que residen en los precarios campamentos instalados tras el paso del trágico sismo.
13 de abril de 2009 - 00:00
ROMA (EFE).- El fuerte viento y la lluvia que azotan la región de Los Abruzos amenazan a los 33.000 evacuados en los campamentos instalados tras el terremoto que ha devastado el centro de Italia, justo cuando se cumple una semana del sismo.

Las inclemencias meteorológicas son ahora el peor enemigo para las más de 12.000 personas que trabajan por devolver a la normalidad lo antes posible la región devastada, golpeada sin descanso la pasada semana por más de 800 réplicas y en la que han perdido la vida, por el momento, 294 personas.

Las autoridades de Defensa Civil que trabajan en la zona aceleraron el envío de estufas y frazadas a los 106 campamentos instalados para hacer frente al mal tiempo que, desde esta madrugada, está azotando la región central italiana, en la que, según el primer ministro, Silvio Berlusconi, los 55.000 evacuados -algunos alojados en hoteles- podrían empezar a volver a sus casas recién en unos dos meses.

En un día festivo para el país y después de que terminaran ayer las tareas de rescate para encontrar posibles sobrevivientes, el presidente de la región de Los Abruzos, Gianni Chiodi, invitó a los vecinos cuyas casas no se hayan visto afectadas a sacar banderas con los colores de Italia.

Es un gesto simbólico, con el que se pretende reforzar, en este momento difícil para nuestra región, nuestro espíritu de cohesión y de unidad nacional, y pensar concretamente en un futuro de reconstrucción y de renacimiento para todo el territorio, dijo Chiodi en declaraciones que recogen hoy los medios de comunicación italianos.

Hace justo una semana, un terremoto de 5,8 grados en la escala Richter, al que le han seguido numerosas réplicas de considerable magnitud, sacudió el centro de Italia y sesgó la vida de 294 personas en cuestión de 20 segundos.

Además de los más de 1.500 heridos, el sismo ha dejado entre 38.000 y 60.000 edificios derrumbados o en los que no se puede vivir, construcciones que se convierten ahora en prioridad para las autoridades italianas para conseguir que los evacuados puedan recuperar su actividad normal lo antes posible.

En tanto, la Fiscalía de LAquila, capital de Los Abruzos y una de las ciudades más afectadas por el terremoto, investiga ahora posibles culpables del derrumbe de tantos edificios, entre los que podría haber algunos construidos con arena de mar, según han informado los medios de comunicación locales.
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