martes 7 de abril de 2026

La ONU teme una "limpieza social" para las Olimpíadas en Río

Lo dijo la comisionada de Derechos Humanos, de visita en Brasil. Advirtió sobre el riesgo de limpiar las calles para el Mundial de Fútbol de 2014 y las competencias olímpicas de 2016. Y habló sobre el peligro del uso excesivo de la fuerza.

Sudafricana de nacimiento aunque de origen tamil (grupo étnico hindú), la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos no tuvo miedo de recorrer las favelas más violentas de Río de Janeiro. Durante cinco días, Navanethem Pillay anduvo por terrenos ásperos en Salvador, la capital bahiana, y en los morros cariocas. Con una percepción afinada advirtió al gobierno brasileño y al fluminense sobre el riesgo de limpiar las calles, apresurarse a tratar la seguridad pública sin preocupación por los derechos humanos para el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

Pillay creció y se desarrolló en el peor período de su país, durante los 40 años de apartheid. Pero su condición de no blanca e hija de un chofer de ómnibus no fue un obstáculo para egresar como abogada de la Facultad de Derecho de KwaZulu-Natal de dónde partió para doctorarse en Harvard. Desde ese lugar, sabe bien cuáles son las características de un apartheid brasileño invisible. Sin temer a las repercusiones de sus palabras, dijo lo que muchos en Brasil se empeñan en ocultar detrás de una pretendida asimilación racial.

Según Pillay, existen hoy millones de afro-brasileños e indígenas que están empantanados en la pobreza sin acceso a los servicios básicos y a las oportunidades de empleo. Y concluyó con una observación: Hasta que eso no cambie, la situación discriminativa perjudicará el progreso de Brasil en los otros frentes.

Su diagnóstico es implacable: Hay un vínculo directo entre la seguridad y los derechos humanos. Subrayó que no por casualidad la mayor cantidad de víctimas de homicidios en Brasil se localiza entre los jóvenes negros o mulatos. No dudó al señalar que no es casual una cifra alarmante: el uso excesivo de la fuerza por parte agentes policiales, milicias y bandas de traficantes de drogas figura entre las causas principales de muerte en los sectores racial y económicamente discriminados.

Pero Pillay también reconoció que el presidente Lula da Silva está en alerta. Tuve con él discusiones francas y abiertas. También con sus ministros, los jueces y funcionarios de los gobiernos provinciales. Ninguno de ellos minimizó los problemas que afectan a la nación. En su reunión con Lula, se vio al presidente en una actitud de oír y asimilar todo lo que decía la Comisionada de la ONU. No es con violencia que se puede parar la violencia sentenció. Y para rematar agregó: Cuando vayan a invertir en seguridad, tienen que tener una preocupación especial con los derechos humanos.

La funcionaria describió la realidad a menudo dramática que empañan la vida de los habitantes de las favelas en el sometimiento al señoreo feudal, sea por el liderazgo de narcotraficantes o por las milicias (bandas paramilitares integradas por ex miembros de los cuerpos de seguridad).

En las últimas semanas, hubo varias redadas del la policía militar en las favelas de Río, y varios arrestos. Fue poco después de que la cantante Madonna cancelara una visita a una de las favelas más peligrosas de la capital carioca por cuestiones de seguridad.

La comisionada recordó, además, que Brasil es el único país de América del Sur que no tomó medidas para revelar y culpar a quienes cometieron abusos durante o período del régimen militar. Para esta mujer, que se convirtió en la primera jueza no blanca de su país poco después que Nelson Mandela asumiera la presidencia de Sudáfrica, el hecho que la tortura ejercida durante la dictadura militar no se haya todavía discutido en Brasil representa un incentivo para que ésta sea moneda corriente en la actualidad y continúe a serlo en el futuro.

Pillay concluyó que los Juegos Olímpicos de 2016 pueden ser una oportunidad para que Brasil transforme un círculo vicioso en uno virtuoso. Para eso, sugirió al presidente Lula da Silva que cree una Comisión de la Verdad y la Conciliación, al estilo de lo que hizo en Sudáfrica Nelson Mandela.
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