A horas de convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama se remangó la camisa ayer para colaborar con organizaciones comunitarias durante la jornada que conmemora a Martin Luther King, con la oferta de renovar la promesa del sueño americano.
Apenas asuma hoy, Obama deberá empezar a tomar decisiones, ante una recesión desconocida en décadas, la crisis en Gaza y dos frentes bélicos abiertos, Irak y Afganistán.
Pero ayer abandonó su chaqueta para pintar una pared en un albergue para jóvenes sin hogar en Washington. Dada la crisis en la que nos encontramos y las dificultades por las que atraviesa mucha gente, no podemos permitirnos manos ociosas. Todos tenemos que involucrarnos, pidió en el albergue Sasha Bruce Youthwork (SBY), muy cerca del Capitolio.
Y creo que los estadounidenses están preparados para eso. Tenemos hoy en el país 5.000 organizaciones de voluntarios y proyectos de servicio social, recordó quien ha reiterado su llamado a fortalecer el espíritu de servicio comunitario para enfrentar la acuciante crisis económica.
En su primera actividad del día, Obama visitó el Centro Médico Walter Reed de las Fuerzas Armadas, donde la prensa reveló el año pasado negligencias y mala atención.
Así rindió tributo a King ayer, cuando se recordó el nacimiento del célebre activista negro por los derechos civiles asesinado en 1968.