NUEVA YORK - Benedicto XVI cumplió el tercer año de su pontificado ayer oficiando la primera misa celebrada por un papa en la catedral San Patricio de Nueva York, donde expresó su respaldo espiritual al clero de Estados Unidos devastado por el escándalo de los sacerdotes pedófilos.
"Querría decir unas palabras sobre los abusos sexuales que han causado tantos sufrimientos", dijo el Papa en la homilía de la misa celebrada en la catedral gótica, rodeada de rascacielos de la Quinta Avenida.
"Ya he tenido ocasión de hablar de esto y del consiguiente daño para la comunidad de los fieles. Ahora deseo expresaros sencillamente, queridos sacerdotes y religiosos, mi cercanía espiritual, al mismo tiempo que tratáis de responder con esperanza cristiana a los continuos desafíos surgidos por esta situación", agregó.
El Papa fue recibido en la catedral construida por inmigrantes hace un siglo y medio por el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, que es de confesión judía. Tras la misa, fue aclamado al remontar la Quinta Avenida en "papamóvil".
Se trata de la quinta vez que Benedicto XVI aborda el delicado tema desde su llegada a Estados Unidos. Dijo esperar que "éste sea un tiempo de purificación (...) y también un tiempo de sanación".
El escándalo de los sacerdotes pedófilos estalló en 2002 en Estados Unidos y puso al descubierto que entre 4.000 y 5.000 sacerdotes abusaron sexualmente de unos 14.000 niños y adolescentes durante cuatro décadas.
El jueves pasado en Washington, el Papa se había reunido con un grupo reducido de víctimas de sacerdotes que abusaron de ellos durante su infancia, un gesto que ni él ni su predecesor Juan Pablo II habían tenido hasta entonces.