El director de la policía colombiana fue el encargado de vincular al gobierno venezolano con las FARC. El presidente Rafael Correa expulsó de su territorio al embajador de Bogotá en Quito.
BOGOTÁ- El conflicto generado por la incursión de tropas colombianas en territorio ecuatoriano para matar a 17 guerrilleros de las FARC desató una escalada de acusaciones entre los gobiernos de Colombia, por un lado, y de Ecuador y Venezuela, por el otro, que incluyó cierres de fronteras.
La tensión generada en las fronteras colombianas con Ecuador y Venezuela, generó la reacción de la diplomacia regional que llevará el tema a las esferas de la Organización de Estados Americanos, del MERCOSUR y de la CAN, con la premisa de buscar una solución a la crisis en el ámbito sudamericano.
El cruce de medidas diplomáticas y militares desencadenado tras la muerte del segundo de las FARC, Raúl Reyes, a manos del Ejército colombiano y en territorio ecuatoriano, experimentó un acelerado recrudecimiento con la acusación de Colombia a Quito y Caracas sobre la supuesta connivencia con las FARC.
El general Oscar Naranjo, director de la policía colombiana, fue el encargado de vincular al gobierno venezolano con las FARC y de haber financiado a la guerrilla con 300 millones de dólares, según información que el gobierno de Álvaro Uribe asegura haber obtenido del análisis de las computadoras secuestradas a Reyes.
En conferencia de prensa en Bogotá, Naranjo dijo que los supuestos nexos entre las FARC y el gobierno de Venezuela "desenmascaran" relaciones con gobiernos que "están confabulados" contra las autoridades colombianas, según declaraciones reproducidas por la agencia ANSA y el diario El Tiempo.
La documentación "no sólo lleva implícita una cercanía, sino una alianza armada entre las FARC y el gobierno de Venezuela", subrayó el vocero.
En Caracas el vicepresidente venezolano Ramón Carrizález replicó de inmediato las imputaciones y dijo a la prensa -tras una reunión con empresarios del sector alimenticio por el eventual desabastecimiento tras el cierre de fronteras-, que el gobierno está "acostumbrado a las mentiras del gobierno colombiano".
"No tiene importancia cualquier cosa que digan. Ahora pueden inventar cualquier cosa para tratar de salirse de esa violación del territorio ecuatoriano que hicieron", dijo el funcionario venezolano.
Horas antes de renovar sus acusaciones, el Gobierno de Colombia había anunciado que no se movilizarán tropas a las fronteras con Ecuador o Venezuela para contrarrestar las movilizaciones de material bélico y hombres desde ambos países hacia sus respectivas fronteras con Colombia.
El Gobierno colombiano también anticipó que acudirá a la OEA y a la ONU para denunciar el apoyo que los gobiernos de ambos países les brindan a las FARC, señaló una declaración difundida por la mañana desde la Casa de Nariño.
Colombia ya había acusado el domingo al gobierno de Correa de mantener relaciones políticas con las FARC, que alcanzaron un contacto entre la comandancia guerrillera y el ministro de seguridad de Ecuador, Gustavo Larrea, con la supuesta intención de "en nombre del presidente Correa, oficializar las relaciones".
El viceministro de Defensa ecuatoriano, Miguel Carvajal, calificó las acusaciones de Bogotá como una "patraña" montada para reaccionar ante las decisiones del gobierno ecuatoriano y rechazó que su gobierno tenga acuerdos políticos o militares con los guerrilleros.
El asesinato de Reyes y otros 16 integrantes de las FARC ocurrido el sábado en territorio ecuatoriano, a metros de la frontera con Colombia, provocó una crisis política regional que incluye a Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, ordenó un despliegue de fuerzas militares a la zona fronteriza.
En un evidente cambio de postura, el gobierno de Colombia había ofrecido el domingo "sus excusas" a Quito por la incursión militar en su territorio y, en palabras del canciller Fernando Araujo, aseguró "el gobierno colombiano nunca tuvo la disposición de vulnerar la soberanía o la integridad de la hermana República de Ecuador" pero "se vio obligado" a realizar el operativo.
El presidente Correa anunció horas después, en cadena televisiva, el rechazo de las disculpas, la movilización de tropas a la frontera con Colombia y expulsó de su territorio al embajador de Bogotá en Quito, Carlos Holguín, como respuesta a la violación de su soberanía territorial.
Correa también anunció para ayer al Consejo Nacional de Seguridad que pidió la reunión del Consejo Permanente de la OEA, de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y del MERCOSUR para tratar lo que calificó como "la más grave, artera y verificada agresión que el presidente Uribe dio a Ecuador".
Como parte de los esfuerzos de la diplomacia regional, el gobierno de Brasil buscará avanzar en "una solución suramericana a la crisis" y aunar gestiones de los países del cono sur para "reducir al máximo las tensiones" desencadenadas tras la incursión colombiana en Ecuador.