Lo hacen para protestar contra la prohibición de exportar que impuso el gobierno para controlar los precios internos.
(AP/EFE) - La Paz. Transportistas y productores de soja y aceite en Bolivia iniciaron ayer el bloqueo de rutas internacionales y recintos aduaneros, en protesta por la prohibición de exportar esos productos decretada por el gobierno de Evo Morales.
La medida de protesta se había iniciado en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, pero prometía extenderse.
El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas, Reinaldo Díaz, confirmó a Radio Panamericana el bloqueo de fronteras y anunció que junto a los transportistas van a radicalizar las medidas y las extenderán a las demás carreteras en todo el país.
Los manifestantes mantienen cortadas las rutas internacionales y el acceso a la zona franca en el departamento de Santa Cruz (en el este del país), además de la aduana en la región de Cochabamba (centro de Bolivia), según mostraron canales de televisión locales.
La protesta va dirigida contra la prohibición de exportar aceite, que la semana pasada decretó el gobierno con la intención de evitar que las empresas aceiteras fijen “precios intolerables” y para tratar de garantizar el abastecimiento del mercado nacional.
Una de las firmas afectadas pertenece a la familia del empresario Branco Marinkovic, uno de los opositores más duros a Morales en Santa Cruz, la región más rica del país.
El gobierno, que tras ordenar la prohibición llamó a productores y transportistas al diálogo, también empezó ayer a vender aceite a granel a precios por debajo de los del mercado.
Según la Agencia Boliviana de Información (ABI, estatal), en la mañana de ayer el gobierno vendió 30 mil litros de aceite.
“Esto es una medida demagógica”, denunció Díaz, que además de considerar que la medida no es sustentable a través del tiempo, señaló que representa una oferta muy limitada, que podría cubrir sólo el 1,5 por ciento de la demanda nacional.
Para el dirigente de los aceiteros, la prohibición de exportar su producto es un despropósito y “una metida de pata muy grande del gobierno, que se basa en fundamentos embusteros y mentirosos”.
La prohibición del gobierno se basó en unos datos hechos públicos por el Ministerio de Agricultura, según los cuales entre enero y febrero de este año se exportaron desde Bolivia casi 366 mil toneladas de aceite, frente a las 350 mil toneladas de todo 2007.
Sin embargo, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior aseguró, con base en datos de la aduana nacional, que entre enero y febrero se exportaron unas 54 mil toneladas de aceite.
A las medidas de protesta se unieron los productores de soja, unos 14 mil, concentrados exclusivamente en el departamento de Santa Cruz de la Sierra.
El gobierno acusa a los sojeros de aumentar artificialmente el precio de su producto para “ganar dinero a costa de la economía popular” y para perjudicar la gestión de Morales. A esto se suma la actitud hostil hacia el gobierno de los partidarios de la autonomía de Santa Cruz.
La Cámara Agropecuaria del Oriente afirma que el costo de la medida del gobierno para aceiteros y sojeros será este año de 500 millones de dólares, con la consiguiente pérdida de 300 mil empleos y de sus mercados de exportación.