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El temor vuelve a los mercados

Las bolsas europeas muestran pérdidas de hasta un 4% en sus promedios después de que el Senado de EE.UU. bloqueara el plan de rescate a la industria automotriz; derrumbes en Asia
12 de diciembre de 2008 - 00:00
La negativa de los senadores republicanos a aprobar un plan de rescate por US$ 15.000 millones para el sector automotriz devolvió el temor a los mercados del mundo. En ese contexto, los inversores vuelven a sentir la desconfianza por el futuro de la economía en los Estados Unidos.

Las principales bolsas europeas muestran ya fuertes bajas. El FTSE 100 pierde un 2,59%, mientras que el DAX retrocede un 3,44%. En tanto, el CAC francés se derrumba un 4,48% y el Ibex madrileño baja un 3,06%.

Tokio, principal plaza financiera de Asia, cerró con una fuerte caída del 5,56%. En tanto, Seúl se derrumbó un 4,38%; Shanghai, un 3,81% y Hong Kong, un 5,48%. Taipei cedió un 3,74%; Sidney, un 2,43% y Wellington, un 1,82%.

Es una muy mala señal. Los valores en Estados Unidos se hundirán seguramente, pronosticó Yasutoshi Nagai, economista en jefe en Daiwa Securities SMBC.

El fracaso de las negociaciones de rescate del sector automovilístico estadounidense impulsó la tendencia, esperada desde hace tiempo, de romper la importante barrera psicológica de los 90 yenes, dijo Saburo Matsumoto, estratega en Sumitomo Trust Bank. Las fluctuaciones de las divisas son excesivas y estoy preocupado por ello, advirtió Naoyuki Shinohara, viceministro japonés de Finanzas para asuntos internacionales, aunque sin precisar si las autoridades intervendrán para devaluar el yen.

Anoche, el Senado estadounidense no tuvo éxito en alcanzar un compromiso para votar un plan de ayuda de la industria automotriz, al día siguiente de que la Cámara de representantes consiguiera aprobar el plan, de 14.000 millones de dólares.

La aprobación en el Senado habría permitido desbloquear esa suma en forma de préstamos para General Motors, Chrysler y Ford, en riesgo de quiebra inminente, pero un núcleo duro de senadores republicanos condicionaba su acuerdo a un recorte de salarios.

Horas antes, el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, y su sucesor, Barack Obama, unieron sus voces para salvar a los fabricantes de automotores de la quiebra, y convencer a una minoría de senadores de que no hicieran fracasar el plan de rescate del sector.
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