Diez muertos, entre ellos un niño, en tiroteos en favelas de Rio
(AFP-NA) - Al menos 10 personas, entre ellas un niño de 3 años, murieron en dos operaciones policiales contra el narcotráfico en favelas de la zona norte de Rio de Janeiro, según un balance de las autoridades divulgado el viernes.
En la favela Jacarezinho cayeron en total siete personas, entre ellos cinco sospechosos que fueron muertos durante tiroteos que comenzaron el jueves y acabaron al alba de este viernes, dijo una portavoz de la Secretaria de Seguridad.
Un niño de 3 años que se encontraba junto a su madre cerca de la zona de los tiroteos pereció al recibir tres balazos. Un vecino de la favela Jacarezinho, igualmente ajeno a los incidentes, también murió, añadió la portavoz.
Otras cinco personas resultaron heridas, entre ellas un oficial del cuerpo de operaciones especiales de la Policia que realizó el operativo en Jacarezinho para detener traficantes, e incautar armas, drogas y vehículos.
En la favela Vila Cruzeiro, también en la zona norte de Rio, al menos dos supuestos traficantes perecieron al resistir el ingreso de una brigada de policías. Esos muertos eran traficantes y un tercero era un vecino, dijo un comandante de la Policía Militar
citado por el sitio de noticias G 1.
Desde comienzos del año pasado el gobierno del estado de Rio de Janeiro desarrolla una ofensiva para contener a los narcotraficantes que dominan las favelas de la ciudad.
En 2007 se registraron 1.260 muertes en situaciones de "resistencia a la autoridad", como se denomina a los enfrentamientos con la policía, según el Instituto de Seguridad
Pública del gobierno del estado de Rio. Esa cifra es 18,5 por ciento mayor a la registrada el año anterior, informó el instituto.
El gobierno del estado de Rio de Janeiro ha recibido cuestionamientos de organismos interesados en los derechos humanos que se quejan de la brutalidad de la policía en las favelas.
Autoridades del gobierno y de la propia policía alegan que los enfrentamientos son prácticamente inevitables. Sostienen que los traficantes están fuertemente armados y conocen mejor que nadie el laberinto de callejuelas de las favelas que dominan.