La gastroenteritis es una de las causas más frecuentes de diarrea y vómitos en bebés y niños pequeños, y es crucial controlar uno de sus principales síntomas: la deshidratación. Desde el Ministerio de Salud recomiendan que en caso de presentar síntomas y hasta que se consulte con un médico, continuar -si el niño es lactante- con la leche materna. Si las temperaturas son altas, es importante bañar al bebé y mantenerlo en un lugar fresco para evitar la deshidratación.
Si el niño presenta vómitos, indicaron, se le debe administrar agua hervida y fría o agua mineral con una cucharita. Cabe mencionar que podría necesitar, además de agua, sales de hidratación que se venden en farmacias y se entregan gratis en los centros de Atención Primaria.
Asimismo, no se recomienda suministrar gotas calmantes para el dolor abdominal ni antiespasmódicos. Tampoco se deben ofrecer gaseosas, jugos o bebidas deportivas, ni dar té, ya que este es diurético (aumenta la eliminación de orina) y puede contribuir a la deshidratación.
En lactantes pequeños (menores de 1 año), la diarrea siempre se considera una urgencia. En caso de presentar los siguientes signos y síntomas, se recomienda acudir a un centro de salud:
- Si orina poco o no moja los pañales.
- Si tiene los ojos hundidos y la lengua seca.
- Si la diarrea tiene sangre, moco y se acompaña de fiebre alta.
- Si vomita o rechaza la ingesta de alimentos y líquidos.
- En la mayoría de los casos de diarrea, no es necesario el tratamiento con medicamentos, ya que con una hidratación y alimentación adecuadas, la enfermedad suele curarse espontáneamente en 5 a 10 días.