El Hospital Interzonal San Juan Bautista atraviesa un escenario de alta presión asistencial como consecuencia del crecimiento sostenido de los siniestros viales graves en Catamarca, especialmente los protagonizados por motociclistas jóvenes.
Cada accidente con resultado lamentable tiene un alto costo para la salud pública. Por una persona en terapia intensiva, el gasto supera los dos milliones o más, según la gravedad.
El Hospital Interzonal San Juan Bautista atraviesa un escenario de alta presión asistencial como consecuencia del crecimiento sostenido de los siniestros viales graves en Catamarca, especialmente los protagonizados por motociclistas jóvenes.
Luego de los datos difundidos por Seguridad Vial y publicados por este medio, el director del nosocomio, licenciado Martín Pichetto, señaló que la accidentología vial no solo incrementó la ocupación de camas, sino que también elevó de manera considerable los costos operativos del sistema público de salud, con internaciones que pueden superar los dos millones de pesos diarios.
Si bien el operativo sanitario desplegado durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo transcurrió sin eventos de gravedad con accidentes leves y sin lesionados por pirotecnia, el balance anual resulta alarmante. Según datos oficiales, durante 2025 se registró un incremento de entre el 3% y el 7% en los accidentes viales graves, en línea con las estadísticas provinciales que cerraron el año con 61 fallecidos, un 3% más que en 2024.
Pichetto explicó que la mayor carga asistencial se produce a lo largo del año y no exclusivamente en fechas festivas. “El problema real está en los números interanuales. Los accidentes graves, en su mayoría por motocicletas, generan un estrés permanente en el sistema de salud pública”, indicó.
El director remarcó que estos cuadros impactan directamente en la disponibilidad de camas, especialmente en períodos críticos donde se combinan patologías estacionales como las infecciones respiratorias con traumatismos severos. “Hemos tenido meses en los que el hospital estuvo al límite de su capacidad. A mayor cantidad de accidentados graves, mayor cantidad de días de internación y mayor uso de insumos de alta complejidad”, sostuvo.
En ese sentido, detalló que los pacientes con traumatismos viales requieren cirugías, utilización intensiva de quirófanos, prótesis de alto costo, medicación específica y, en muchos casos, internación en terapia intensiva. “Un paciente en terapia puede costar entre dos y dos millones y medio de pesos por día, teniendo en cuenta medicamentos e insumos críticos. Son cifras muy altas que tensionan el presupuesto sanitario”, advirtió.
A este escenario se suma un factor social que profundiza la presión sobre el hospital público: el aumento de pacientes con obra social o prepaga que recurren al sistema estatal. “Hemos tenido un incremento de pacientes mutualizados internados en el hospital. Muchas veces, por no poder afrontar copagos u otros gastos, terminan acudiendo al hospital público, que debe dar respuesta igual”, explicó Pichetto, señalando que esta situación genera desfasajes en los presupuestos previamente planificados.
El perfil de los accidentados también preocupa. Según el director, la mayoría son jóvenes, por lo general varones, y existe una combinación reiterada de factores de riesgo: uso de motocicletas, falta de casco y consumo de alcohol u otras sustancias. “Es una combinación muchas veces letal. Aunque el hospital tiene una alta tasa de recuperación, las secuelas físicas y psicológicas son importantes y demandan procesos de rehabilitación prolongados”, remarcó.
Pichetto aclaró que, si bien existe debate social sobre la posibilidad de que los costos de internación por siniestros viales recaigan sobre los responsables o sus familias, el rol del hospital es estrictamente asistencial. “Nosotros estamos para atender al paciente y resolver la urgencia. El debate sobre los costos excede al hospital, aunque conocemos el impacto económico que cada internación grave produce”, afirmó.
Finalmente, el director insistió en la necesidad de reforzar políticas públicas de prevención vial acordes al crecimiento del parque de motovehículos y a los cambios en la movilidad. “La accidentología vial es hoy uno de los principales problemas de salud pública. No discrimina días ni horarios y requiere una toma de conciencia colectiva”, concluyó.n