Fiesta, paisaje y comunidad, muy cerca de la Capital
Por Romina Pesalaccia (desde Anquincila)
El sábado por la noche, Anquincila volvió a demostrar que en las sierras también se sabe celebrar. La música se extendió hasta la madrugada y el pueblo se transformó en un punto de encuentro donde convivieron familias, jóvenes, visitantes y artistas, en una escena que combinó fiesta, paisaje y comunidad.
Ya desde el viernes se advertía un gran movimiento de visitantes, y el sábado, con el pueblo colmado, Anquincila se preparó para una noche que superó las expectativas en términos de organización y propuesta artística. La grilla contó con la presencia de Iván Ruiz, el dúo santiagueño Orellana–Lucca y Los Bonys, entre otros músicos regionales y locales. Pero el festival fue mucho más que música: la jornada se extendió hasta pasadas las seis de la mañana e incluyó espacios para niños, comidas, cantina y un espíritu festivalero sostenido, de esos que se viven y no se improvisan.
El carácter familiar del encuentro fue una de sus principales virtudes. Familias enteras llegaron con reposeras, compartiendo una noche que parecía desmentir el clima inestable de toda la semana. El cielo acompañó y permitió vivir una fiesta única: jóvenes disfrutando con tranquilidad, niñas y niños en los inflables o bailando en el centro del predio, y esa sensación cada vez más valorada de estar en un lugar seguro, donde se puede disfrutar plenamente junto a los seres queridos. En ese marco, el entorno serrano terminó de darle sentido a un encuentro popular que se escribe entre los paisajes más bellos de Catamarca.
Esta temporada, marcada por una de las mayores humedades de los últimos años, encuentra a la provincia con ríos desbordados, diques rebalsando y una exuberancia natural que sólo el calor y el agua saben ofrecer. En ese contexto, Ancasti se consolida como un destino cercano —a apenas 80 kilómetros de la capital— y como un verdadero pulmón verde, con propuestas que van desde lo arqueológico y lo histórico hasta la escalada y actividades pensadas para toda la familia.
En tiempos donde se buscan destinos tranquilos, accesibles y con identidad, el departamento Ancasti ofrece una combinación cada vez más apreciada: paisaje, cultura, hospitalidad y precios acordes a la realidad actual. El este de la provincia crece y se afirma como una alternativa turística de excelencia, no sólo por lo que la naturaleza le ha dado, sino por el trabajo, la preparación y el cuidado de su gente.