Julia era una mujer muy dedicada a su familia y le encantaba estar rodeada de sus nietos. Cuando se enteró de su diagnostico de cáncer de mamas, el mundo se le vino abajo porque amaba la vida y los pronósticos no fueron los mejores. Fueron años de viajar y buscar opiniones de otros profesionales, viajes en los que sus hijas buscaban que sean para ella, para distraerse y olvidar por un momento lo que pasaba. Era devolverle a ella todo lo que hizo por nosotras.




